«Putin vs Putin: una visión de la Rusia del s. XXI», de Aleksandr Duguin



En una situación tan revuelta a nivel geopolítico como la que estamos presenciando en la actualidad, hemos creído adecuado poner a disposición del público hispanohablante una obra que Aleksandr Duguin publicó en 2012 en la que se analiza en profundidad a uno de los principales protagonistas de la política internacional: Vladimir Vladimírovich Putin. En Putin vs Putin: una visión de la Rusia del s. XXI —cuyo título original, Путин против Путина: Бывший будущий президент («Putin vs. Putin: el futuro ex-presidente») hemos creído conveniente modificar— Duguin nos ofrece un amplio abanico de perspectivas sobre el actual presidente de la Federación Rusa y nos presenta cómo se formó el fenómeno Putin así como nos da algunas ideas sobre las directrices que está aplicando en Rusia.

Tierra, Mar y Katechon

Pueblos de la Tierra y pueblos del Mar


El hombre asumió el principio de territorialidad desde el mismo momento que dejó de ser nómada, cuando en el lejano Neolítico comienza a establecerse en un territorio determinado, bajo comunidades de cierta amplitud, y con un código de valores y unas normas de convivencia que comienzan a forjarse de forma más o menos difusa, en un principio, y con mayor claridad en el devenir de los siglos. Así podríamos definir, de forma simple y concisa los inicios de la historia de la humanidad civilizada, en lo que nos remite al germen del poder político y del desarrollo de estructuras más o menos complejas que derivan en formas estatales de distinta naturaleza.

En este sentido es muy interesante destacar las reflexiones de Carl Schmitt al respecto, quien nos habla de una antítesis fundamental en la base del dominio político sobre el territorio. Se trata de un antagonismo que nos remite a dos tipos claramente diferenciados de entornos: por un lado la tierra y por el otro el mar. Estos dos elementos, que vemos claramente expuestos con posterioridad en la obra de Aleksandr Duguin, cuando nos habla del dominio de la tierra (telurocracia) y el dominio del mar (talasocracia), reúnen una serie de condicionamientos a nivel simbólico que reflejan naturalezas en contraste.

«El templo del cristianismo», de Attilio Mordini



Aquellos que estamos más avezados en el conocimiento de las denominadas corrientes de la Tradición Perenne conocemos la obra magna de Julius Evola Revuelta contra el mundo moderno, la obra más famosa y celebrada del autor romano, donde vemos expresada toda su Cosmovisión tradicional en lo que podríamos definir como una especie de estudio morfológico de la historia en clave Tradicional. Sin embargo existen otros autores que nutren las mencionadas corrientes que, por desgracia, todavía permanecen como un enigma que espera ser descubierto. Tal es el caso de Attilio Mordini, autor natural de Florencia, dinamizador del ambiente tradicionalista italiano de las décadas centrales del pasado siglo, que desafortunadamente ha pasado desapercibido para el público de lengua hispana. Ya publicamos el pasado mes de octubre una de sus obras, una antología de escritos, que recogimos en El católico gibelino.

A partir de hoy podemos decir que el enigma que representa la obra del autor italiano comienza a cobrar luz y a tomar un rostro bien definido. El templo del Cristianismo ha sido comparado, y no por casualidad con la obra magna de Julius Evola. En este caso no encontraremos la densidad de información con la que la citada obra evoliana nos abruma, pero, sin embargo, es equivalente en muchos aspectos en la complejidad contenida en sus páginas. De este modo, la lectura de El templo del Cristianismo implica un ejercicio intelectual y de comprensión del mundo desde una perspectiva igualmente tradicionalista, como lo es Rebelión contra el mundo moderno. No obstante, en este caso contamos con unos parámetros interpretativos sensiblemente diferentes, y es que el punto de partida que toma Attilio Mordini es el Cristianismo de los orígenes, y con éste la historia de una trascendentalidad que parte, y tiene su origen, en las catatumbas romanas para recorrer el conjunto de la historia, con sus muchos siglos e innumerables hechos humanos, bajo la perspectiva de la encarnación del Verbo.