Gustav Meyrink: terror, fantasía y misterio en tiempos convulsos

«La muerte púrpura», de Gustav Meyrink
Hasta el momento hemos venido apostando por un género y una temática muy concreta en nuestras publicaciones; desde el esoterismo y las ciencias ocultas, pasando por el ensayo político-filosófico hasta llegar a la ciencia política, y más concretamente en el terreno de la geopolítica, hemos ido publicando los títulos que componen nuestro catálogo hasta el día de hoy. Sin embargo, creemos que todos los géneros son susceptibles de vehiculizar ideas y planteamientos dentro del terreno espiritual, y en este sentido la literatura no es ninguna excepción. Es por este motivo que el libro que nos disponemos a presentar «La muerte púrpura: Relatos de terror, fantasía y lo grotesco» supone una contribución original y muy oportuna después de centrarnos en los temas, disciplinas y corrientes anteriormente citadas.

Gustav Meyrink
En primer lugar deberíamos referirnos a aspectos formales del libro, como es su composición, con 22 relatos, muchos de ellos inéditos en castellano, e incluso olvidados tras una serie de publicaciones que datan de finales de los años 40. Los relatos fueron publicados, en su gran mayoría, en la revista satírica alemana Simplicissimus, una publicación de gran éxito durante las décadas previas al estallido de la I guerra mundial, en la que frecuentaban los escritos breves y las viñetas donde se sometía a una dura e implacable crítica a la Alemania del II Reich y a sus autoridades más visibles, sin escatimar burlas e improperios contra el propio Káiser. Fue esta revista la que dio la oportunidad de progresar a Gustav Meyrink —nuestro autor— dentro del mundo literario a través del relato corto. Aquellos lectores que estén más familiarizados con la literatura, y en concreto con la de los clásicos del género de terror y fantasía, habrán escuchado hablar del escritor austriaco, y quizás hayan leído su obra más conocida El Golem, publicada en 1915, que supuso un éxito de ventas y se ha convertido en un clásico en nuestros días. Sirviéndose de un antiguo mito hebreo del gueto de Praga, Meyrink supo actualizar su contenido y orientarlo hacia una crítica de la sociedad moderna y la despersonalización y cosificación del hombre en sus aspectos más particulares. Aparecen otras ideas como el nihilismo y los comportamientos autodestructivos del hombre moderno, una serie de motivos que ya vemos aparecer en los relatos que conforman el contenido del libro que presentamos. En esta colección de relatos, esa idea de degeneración también aparece reflejada de las más variadas formas, y en muchas ocasiones asociadas a la idea de que un mal proceder, de acuerdo con una naturaleza que no corresponde a la esencia propia, o el actuar movido por la codicia, la envidia o desde una actitud reactiva conlleva las mayores desgracias, siempre en contacto con los elementos mágicos o misteriosos, los cuales son susceptibles tanto de las mayores desgracias como de los mayores milagros, hasta el punto de transformar el mundo interior y la existencia de los personajes que toman contacto con ellos.

Zoroastrismo, modernidad y Nietzsche


Zaratustra, de Nicholas Roerich (1931) 
Irán es un país lejano, tanto en el ámbito geográfico como en aquel de las mentalidades, y más respecto a un Occidente moderno totalmente carente de empatía hacia cualquier realidad que sobrepase el marco de «valores» y mentalidades convencionalmente aceptados. En el contexto de la geopolítica mundial atlantista Irán representa uno de los males absolutos a abatir, al que combatir con toda clase de armas, desde la desinformación y la propaganda negra hasta la difamación y las visiones más grotescas. La revolución islámica de Jomeini cambió las perspectivas de Occidente respecto a este país, especialmente en el momento en el que dejó de ser un títere de los americanos para recuperar la integridad de su soberanía. Pero más allá de estos conflictos y visiones de nuestros días, ¿qué sabemos realmente de Irán? ¿Qué sabemos de su sistema de creencias más allá de la fe islámica ahora dominante sobre un extenso territorio y casi 80 millones de habitantes? Hoy nos gustaría destacar la importancia de ciertas creencias preislámicas que, desarrolladas en suelo iranio, han tenido una importancia, que no conviene infravalorar, en la configuración de las grandes religiones monoteístas.

La modernidad Ilustrada y sus antagonistas

La toma de la Bastilla
Se considera como «mundo contemporáneo» aquel que toma como punto de partida los simbólicos acontecimientos que marcan el inicio de la revolución francesa, especialmente con la toma de la Bastilla, antigua prisión que los revolucionarios acabarían asociando a las injusticias y opresiones del Antiguo Régimen. Esta es la fecha clave que el mundo occidental considera como la fecha de arranque de la era actual. Nos guste o no —aunque más bien nos desagrada en gran medida— la Revolución Francesa fue la culminación de un proceso de maduración intelectual que atravesó por completo el siglo XVIII, y que venía precedido de una revolución científica y metodológica en el siglo precedente. Descartes o Newton fueron los guías de esa revolución en el siglo XVII, como lo pudieron ser Montesquieu o Voltaire en la que se sucedería en la siguiente centuria. La Ilustración se puede considerar la gran matriz ideológica del pensamiento contemporáneo, tanto en el buen sentido como en el malo. Si bien la Ilustración y todos los procesos históricos e intelectuales sucedidos tras la revolución francesa dieron lugar a la configuración de los estados nacionales, a la implantación de regímenes demoburgueses y las distintas fórmulas jurídicas, intelectuales y filosóficas que acompañaron a la institucionalización de los mismos, también nacieron otros movimientos de contestación que también tuvieron sus respectivos desarrollos ulteriores en varios sentidos.

«Cibergeopolítica, organizaciones y alma rusa», de Leonid Savin



Tenemos el placer de presentar a nuestros lectores una nueva obra que, como viene siendo costumbre en nuestras publicaciones, no tiene precedente alguno en lengua castellana. «Cibergeopolítica, organizaciones y alma rusa» de Leonid Savin, un prestigioso analista geopolítico y pensador ruso que lleva años haciendo importantes aportaciones en el ámbito de la geopolítica, una rama de la ciencia política con la que recientemente nos estamos familiarizando y cuyas categorías analíticas son del todo necesarias para comprender el mundo actual.

Siguiendo la senda marcada por «La geopolítica de Rusia. De la revolución rusa a Putin» del gran politólogo y filósofo ruso Aleksandr Duguin queremos seguir explorando un campo del pensamiento político que consideramos poco conocido en España en general, y por extensión en toda la Europa occidental, donde desgraciadamente contamos con una visión limitada y con una escasa pluralidad de puntos de vista. Los mass media, desde su papel de difusores de las verdades oficiales, nos imponen un denso velo que actúa entre la realidad y nuestras percepciones de la misma.

Leonid Savin (geopolitika.ru)
De Savin, el autor que nos ocupa, cabe destacar su gran labor tanto como analista geopolítico como dentro del ámbito de la filosofía, que desde un denodado esfuerzo siempre está desarrollando nuevas obras sobre la situación geopolítica del mundo o sobre la situación de Rusia. Pluma y voz de diversos portales geopolíticos como geopolitika.ru y katehon.com, abiertos a la participación de nuevos analistas geopolíticos, filósofos, sociólogos, politólogos, etc., en ellos Leonid Savin escribe sobre los hechos actuales desde la perspectiva rusa y eurasianista, que cada vez resulta más conocida en lengua castellana por la gran expectación que levantan sus publicaciones, especialmente en distintos portales de habla hispana como «Página Transversal», donde han sido publicados algunos de sus trabajos. De modo que el pensamiento ruso ya no parece una cosa alejada del resto del mundo, sino un análisis diferente y completo de la realidad que concierne a todo el mundo por igual.

Chamanismo y espiritualidad en los indios americanos: los pieles rojas

Estados Unidos ha sido calificada por pensadores de la Tradición como Julius Evola como un pueblo sin raíces, sin una Tradición regular que podamos identificar como propia. Se trata de un país construido a partir de una base heterogénea, de distintos pueblos, etnias y razas procedentes de muy diversos puntos del planeta, si bien es cierto que aquellos que colonizaron y constituyeron como nación moderna ese gran espacio geográfico de la América del Norte fueron de origen anglosajón primero y, posteriormente, de diversas procedencias dentro del continente europeo, tampoco los podemos considerar como los auténticos detentadores legítimos de ese territorio en cuestiones de orden tradicional o espiritual. Tampoco podemos olvidar la existencia de un importante contingente de población de raza negra procedente de África y que llegaron al continente americano para ser empleados en las plantaciones de algodón, fundamentalmente en los actuales estados del sur de Estados Unidos, para el trabajo en régimen de esclavitud, o bien la irrupción de inmigrantes centro y sudamericanos por la frontera del sur, lo que ha configurado a lo largo de los últimos decenios una particular fisonomía de la sociedad norteamericana, donde gentes y pueblos de distintos orígenes y procedencias confluyen en una sociedad que, en términos tradicionales podríamos considerar poco o nada cohesionada al tratarse de un crisol de pueblos.

Está bien claro, y así lo apunta Julius Evola, que si tuviésemos que hablar de una forma de tradición realmente originaria, que expresase el alma de una civilización como la norteamericana ésta sería la de los pieles rojas, pese a que su participación en la formación del espíritu de la civilización norteamericana actual ha sido del todo intrascendente. Como bien sabemos, y atendiendo a una jerarquía de valores, que no racismo de corte biológico, para Evola la raza negra habría sido decisiva en el carácter y la psique del americano, asociada a las razas telúricas y nocturnas y a una determinada morfología de corte luciferino, habrían ejercido una influencia negativa y regresiva en la sociedad estadounidense actual. Esta es la teoría que Julius Evola aduce a tal respecto.

Giambattista Vico, el primer antimoderno

Giambattista Vico
Giambattista Vico no pasa por ser un filósofo excesivamente conocido entre el gran público, y en términos generales su extensa obra ha sido poco estudiada y poco traducida a otros idiomas, eso si exceptuamos su Scienza Nuova, una obra concebida en los albores de la ideología iluminista y la ideología moderna de la Ilustración. Estamos hablando, naturalmente de la antesala de la revolución francesa, del proceso de formación del fermento ideológico que impulsaría el cambio histórico en el que, desde hace más de 200 años, nos hayamos inmersos. Esta obra, a la que nos referiremos repetidamente a lo largo de este artículo, podríamos entenderla, a grandes rasgos, como un intento de concebir un ensayo o reflexión sobre la morfología de la civilización europea de su tiempo, hasta las primeras décadas del siglo XVIII, mediante un análisis profundo del lenguaje, de los mitos, de las leyes y de las costumbres de la humanidad con una intención muy concreta que no es otra que la de trazar una relación entre el hombre y su pasado.

René Guénon y el fascismo

René Guénon
René Guénon —como ocurriría en lo sucesivo con el resto de pensadores que nutrieron las corrientes de la Tradición Perenne— siempre se opuso a ser considerado como un filósofo, todo ello pese a haber sido profesor de filosofía en un liceo, debido exclusivamente a la orientación ideológica y adhesión al pensamiento moderno que comprende tal calificación. El filósofo es una especie de prestidigitador de las ideas, las cuales confronta entre sí generando un conocimiento de base netamente especulativa, ya que la filosofía al fin y al cabo es una ciencia moderna y occidental, nacida de una base discursiva e inmanente que ignora los designios de lo alto, de un horizonte trascendente que obvia deliberadamente para tomar como referencia el conocimiento exclusivamente humano. La Tradición no toma como base juicios de valor ni se somete a elucubraciones dialécticas, sino que tiene como referente permanente el principio de la intelección, en la base de la omnisciencia divina, en un conocimiento de lo universal, inmutable y eterno. Asimismo, esta consideración, que va más allá del dogma, un concepto más propio de las corrientes exotéricas, especialmente de las religiones mosaicas, no no tiene absolutamente nada que ver con el principio metafísico al que hemos hecho referencia.

Dentro de este contexto, el papel de las ideologías, que tanta trascendencia han jugado en la era moderna desde la revolución francesa hasta nuestros días, no tiene una consideración diferente. En la base de las grandes teorías políticas de la modernidad también encontramos los mismos elementos discursivos y de disgregación, acompañados de un principio teológico, ya sea el «progreso» o «la sociedad comunista sin clases», que han avocado al hombre moderno a visiones desequilibradas y pseudoreligiosas las cuales, como la religión natural que preconizaban los filósofos ilustrados del siglo XVIII, son sucedáneos de ínfima calidad que no hacen sino incentivar esos procesos disolutivos que mencionábamos más arriba.

La neolengua y la pérdida de conciencia

Desde hace algunas décadas estamos asistiendo a un fenómeno que tiene una extensión planetaria y que ha modificado de forma sustancial y visible nuestro universo lingüístico y mental hasta extremos que podríamos calificar como grotescos sino patéticos en muchos casos. Toda la fenomenología de nuevas destrucciones que se han ido produciendo en las décadas más recientes, y que se suman a otras producidas en el transcurso de los últimos siglos, han exigido una «normalización» de todo un conjunto de aberraciones y diversas maniobras que han pretendido disfrazar o camuflar la realidad bajo eufemismos creados ex-profeso y con una pretensión que va mucho más allá de ese deseo de «reinventar» o «reinterpretar» hechos o estados de cosas naturales. Es evidente que hay un propósito ideológico subyacente y un mensaje subliminal que ha ido calando en las conciencias y mentes más débiles o más proclives a ser sugestionadas.

Este conjunto de neologismos o frases hechas que conforman una auténtica «neolengua», adaptada a las «nuevas realidades» que emergen a nuestro alrededor son por todos conocidas. Los vemos reflejados en los mass media, en sus medios escritos, desde cualquier periódico de tirada más o menos amplia, de ámbito regional, nacional o internacional, como en los grandes medios audiovisuales o incluso a pie de calle en las conversaciones más triviales entre la gente más común. Como ejemplo más recurrente tenemos conceptos como «personas de color», «subsaharianos» o la sustitución de términos como el de «raza» por «etnia» cuando ambos obedecen a significados y matices sustancialmente distintos entre sí. Negar la existencia de razas, y con éstas de diferencias, de pluralidad en las formas de Ser material y espiritualmente en el mundo, porque no olvidemos que a la raza se agregan aspectos de civilización, de cultura y otros ítems ideológicos, materiales y vitales que definen formas específicas y particulares de cada comunidad humana. Aspectos en los que reside la riqueza y pluralidad del ser humano.

La geopolítica de Rusia, por Aleksandr Duguin


Rusia y su papel en la nueva geopolítica


Rusia siempre ha estado en el mapa del mundo, y «de moda» en la política cuando se tenía que señalar a uno de los «malvados» de ese mundo. Con esa división entre buenos y malos, para lo que llaman Occidente, Rusia era aquello que representaba la continuación, bajo forma distinta, de los «enemigos de la democracia» que fueron los fascismos: en el siglo XX la URSS suponía militarismo, jerarquía, partido único, estatalismo, ausencia de oferta y demanda libres… pero lo que nunca se ha leído es que ello era no una forma más de comunismo teórico, si no tal vez la continuación de una tradición geopolítica «oriental» —en realidad europea— que Occidente había perdido y que, en pleno siglo XXI y con su correspondiente actualización al presente, muestra su vigor frente a la geopolítica del capitalismo occidental.

Estamos ante una obra clave que nos da las bases para entender el comportamiento de Rusia en el escenario internacional actual y, además, poder prever futuros movimientos y futuros acontecimientos del país más extenso del mundo. Con ello podremos, por lo tanto, aprender mucho más sobre el mundo que nos ha tocado vivir y sus dinámicas.

Emmanuel Małyński: subversión, modernidad y feudalismo.

Os presentamos nuestra séptima publicación, y nuevamente nos complace poder publicar una obra que no conoce ninguna traducción precedente al castellano. «La modernidad y el Medievo: Reflexiones sobre la Subversión y el feudalismo» fue publicada originariamente en el año 1928, integrándose en una obra más amplia, y de la cual este libro no es sino una parte, cuyo título original es «Éléments de l’Histoire Contemporaine». Emmanuel de Małyński, a quien debemos la autoría de la obra, había publicado anteriormente algunos trabajos que pretendían componer una crítica sistemática y a gran escala de la modernidad en su conjunto, a través de la individualización de aquellos elementos que, a juicio de nuestro autor, eran los componentes y la sustancia fundamental de los tiempos posteriores a la Revolución Francesa de 1789.

Dentro de la bibliografía de Emmanuel de Małyński podemos encontrar también otros muchos títulos entre los que destaca de una forma especial «La Guerre Occulte» publicada en 1940 en co-autoría con Léon de Poncins, amigo de Małyński y considerado por éste último como el continuador de su legado. Por hacer una breve mención en relación a nuestro autor, debemos decir que las fuentes biográficas son extremadamente escasas y que su figura se halla confundida entre la nebulosa del misterio, lo cual ha sido un motivo de más para dar a conocer una parte de su extensa e ignorada bibliografía. Lo poco que sabemos es que Emmanuel de Małyński procedía de una familia polaca de orígenes aristocráticos —de hecho poseía el título de conde— que se vio forzada a emigrar a Francia cuando parte del territorio polaco cayó bajo soberanía rusa, siendo el propio Małyński un testigo directo de las atrocidades que se cometieron en los tiempos de la guerra civil entre los bolcheviques y las facciones del ejército blanco zarista. Fruto de esta experiencia, desarrolló una especial aversión hacia el comunismo bolchevique y vio estimulada la necesidad de desarrollar una obra monumental que explicase con todo detalle cuáles habían sido los precedentes históricos e ideológicos que habían conducido al actual estado de cosas, en su tiempo, al mundo moderno. Una obra monumental y enciclopédica en la que se hiciese un análisis pormenorizado de aquellos factores que habían contribuido a esos aspectos disgregadores y disolutivos que habían hecho triunfar, a través de sucesivas etapas, al capitalismo, al liberalismo en sus varias formulaciones, al nacionalismo moderno y, en última instancia, al comunismo con la conquista de la antigua Rusia autocrática de los Romanov.

Amor y sexualidad en el mundo moderno

«La Bacanal» de Pablo Picasso, nos ofrece una visión precisa sexualidad moderna: grotesca, confusa y animalizada.
No hay duda alguna de que en el mundo moderno la sexualidad ocupa un lugar preponderante, encontramos referencias al sexo desde los ámbitos y los medios más variados, somos bombardeados con estímulos sexuales de forma permanente, en ocasiones la sexualidad puede ser un reclamo para vender un producto, para promocionar una marca o un medio para promover un tipo determinado de ideas, actitudes y comportamientos. En otros contextos, como en el de la pornografía, el sexo se convierte en la artífice de todas las fantasías y deseos de una humanidad degenerada, donde más allá de la unión sexual, son planteadas formas extremas de sexualidad, dañinas tanto para quienes las practican, hasta el punto que pueden contraer un largo listado de enfermedades venéreas o provocar graves disfuncionalidades en sus aparatos reproductivos, como en aquellos que son meros espectadores, cuya psique queda marcada por formas de sexualidad salvaje y desviada, en la mayor parte de las ocasiones expresando formas más propias y comunes de los animales que de los humanos, que empujados por la idea de una cópula compulsiva convierten a hombres y mujeres en penes y vaginas andantes, candidatos ideales para convertirse en referentes de la juventud actual y participar en espectáculos circenses y televisivos que entretienen a la masa.

Sacralidad, honor y política

Desde su origen etimológico, el término «política» se encuentra indefectiblemente vinculado a la vida de la Comunidad, y con ésta su principal función debe ser, según la ortodoxia del término y sus orígenes, la regulación de las normas de convivencia más elementales, aquellas cuestiones que atañen al conjunto de la ciudadanía, y con éstas todas las problemáticas que afectan a la totalidad. La política era en sus orígenes la herramienta fundamental que permitía la vida gregaria de los hombres, la constitución de comunidades y Estados, y con ella una recíproca relación de beneficio entre quienes eran parte integrante de esas Comunidades.

Las Comunidades humanas deben hacerse acreedoras de una existencia superior, ir más allá de una reglamentación de las implicaciones contingentes de la existencia, para buscar una vida cada vez más pura y objetiva, un reflejo de las aspiraciones trascendentes y de perfeccionamiento mediante el mantenimiento del rito, los principios y la sacralidad a la que toda obra humana se debe. Las épocas de decadencia moral y espiritual están condenadas a la destrucción y el olvido, y son el precio que la imperfección humana debe pagar cuando se aleja de la luz de lo divino, para adentrarse en las tinieblas de lo prometeico y la horizontalidad de la existencia terrenal sin un soporte trascendental que le sirve de guía en sus empresas.

Soberanía y Libertad


Es muy común entre el ciudadano de a pie, el más común de los mortales, argüir inocentemente que la democracia y el sistema de valores que ésta defienden son los más fieles garantes de su libertad, o la creencia de que toda soberanía se funda sobre el papel de los partidos políticos, auténticos e indiscutibles depositarios de la voluntad popular, y que fuera de ésta no es posible la realización de una Comunidad Política, y que fundarla sobre otras bases distintas a las expuestas, o incluso contrarias a las mismas, no sería sino la expresión de una sangrienta y deleznable dictadura.

Es más que evidente que estos asertos son el producto de una ficción ideológica, de una falsificación, que es aquella que Rousseau definía como el «contrato social», a partir del cual se generaba la sociedad, como el fruto de un acuerdo entre iguales, un cúmulo de voluntades individuales que entran en contradicción directa con la pretendida voluntad colectiva, de la soberanía popular a la que tan pomposamente nos remite la retórica demoliberal. La realidad es que el hombre no es el producto de ningún acuerdo, y si es capaz de ser gregario y convivir con sus semejantes, es porque de manera preexistente, una serie de atributos comunes, como son las tradiciones, el arraigo, la costumbre, la historia o un amplio cúmulo de elementos naturales y de civilización prevalecen, de manera orgánica, sobre cualquier otra variable.

Presentación de «El Tercer Reich» y de «Crítica a la modernidad»

El pasado 1 de Marzo de 2015 el equipo de Hipérbola Janus fue invitado a presentar sus últimas publicaciones en el contexto de las «V Jornadas Antiglobalización» celebradas en Zaragoza.

La presentación se divide en dos partes:
Además, durante dichas jornadas pusimos un pequeño stand en el que pudimos conocer de cerca e intercambiar algunas palabras con nuestros lectores y con otros ponentes participantes.


Desde aquí nos gustaría agradecer la oportunidad brindada para formar parte de estas jornadas y felicitar a la organización de las mismas por su gran trabajo.

Corea del Norte y la libertad


La libertad es poder decir lo que piensas, poder escuchar a los Rolling Stones y poder dejarte cresta si te apetece
Esta frase lapidaria fue una de las múltiples «perlas» que se vertieron durante la inquisitorial tertulia a la que fue invitado Alejandro Cao de Benós —delegado especial del gobierno norcoreano— durante su visita a un programa de televisión, a raíz de un documental que se emitió sobre Corea del Norte unos días antes.

Dentro de esta tertulia, en la cual todos los defensores del sistema se rasgaban las vestiduras ante la «empanada mental» (sic) del representante norcoreano, fuimos testigos del habitual abuso de argumentos falaces que existe en estos debates y de la profunda ignorancia de sus detractores acerca de la realidad asiática. Pero si algo nos llamó poderosamente la atención fue el debate sobre el concepto «libertad», al que ya hemos dedicado alguna entrada en este blog, y sobre las manifestaciones de susodicha «libertad», de cuya inexistencia acusan al régimen de Pionyang.

Queremos dedicar esta reflexión a la libertad de dejarse una cresta, de conocer a los Rolling Stones o a Madonna y de hablar mal del líder.

Joseph De Maistre: el autor contrarrevolucionario.

Tal y como venido intentando transmitir desde que iniciamos nuestra andadura hace unos cuantos meses, creemos que la mejor manera de sobrevivir (a nivel espiritual) a los tiempos de grandes cambios es acogerse a los valores de lo Eterno y tomarlos como referencia, como guía para no perder de vista el auténtico sentido de nuestro paso por este mundo a pesar de las múltiples distracciones, de los innumerables cantos de sirena que aparecen en nuestro camino.

En nuestras dos publicaciones más recientes, las obras «El Tercer Reich» y «El hombre político» de Arthur Moeller van den Bruck, quisimos dar a conocer una época convulsa de importantes cambios y la manera de afrontarla desde el punto de vista que nosotros defendemos, el de los valores tradicionales. Estas obras son decisivas para la comprensión de los acontecimientos subsiguientes tras la caída de la República de Weimar y el advenimiento del III Reich, siendo esenciales para entender buena parte del pasado siglo.

En esta ocasión, y de manera análoga, hemos querido analizar circunstancias similares acaecidas en una época un poco más remota. Nos hemos querido remontar a hace algo más de dos siglos, al simbólico año 1789, donde todo cambió: a la revolución francesa.

Nos complace presentaros la obra de uno de los más destacados autores de la contrarrevolución antiliberal: El Conde Joseph De Maistre. Se trata de un autor de enorme carga polémica y simbólica, que podría ser calificado como uno de los pioneros de la antimodernidad, y que de hecho fue uno de los primeros autores que intentó sistematizar el pensamiento antimoderno dotándolo de un cuerpo doctrinal y prefigurando otros elementos que, a posteriori, y con una forma más definida, formarían parte de un frente antimoderno mucho más amplio. No podemos obviar las contribuciones de otros coetáneos, españoles en este caso, como Donoso Cortés o Jaime Balmes, que también formarían parte de esa misma corriente que el propio De Maistre acabaría liderando a través de sus escritos.

Juventud y contestación

Los Wandervögel, nacido como un grupo juvenil y contestatario a finales del siglo XIX, fundamentaba su doctrina y cosmovisión en la revuelta contra la sociedad capitalista y liberal surgida de la segunda revolución industrial, en un gran movimiento que no solamente afirmaba el protagonismo y liderazgo de la juventud ante los nuevos avatares históricos, sino que también representaba una concepción del mundo, una cosmovisión que bebía de diversas fuentes. Mientras que por un lado se enfrentaba a la modernidad como tal, a la sociedad del lucro y del dinero, al politiqueo barato de los parlamentos y sus peroratas vacías, también se oponía a la sociedad de los padres y los abuelos, y en esa rebelión existía una voluntad de regeneración.

Nacida como una organización estudiantil, con un fuerte apego hacia el mundo rural y la naturaleza, y con reminiscencias claramente románticas, los Wandervögel evocaron en sus inicios fuerzas mucho más profundas. En este sentido, es especialmente sintomática la celebración del Solsticio de verano que venía precedido de marchas, ascensiones a montañas, cantos y lecturas en torno a un fuego que ascendía en medio de la noche. El calor de la hoguera parecía envolver a los jóvenes, transportándolos a un mágico letargo en el que los problemas del «yo» parecían relativizarse o incluso desaparecer. Una de las imágenes icónicas del movimiento juvenil era un joven desnudo, sobre una roca, envuelto por el aura del sol, en una obra que pertenecía al artista Fidus. La juventud alemana había tomado como expresión de su espíritu y del renacer «pagano» la imagen impresa en este cuadro.

La cualidad de lo Eterno


Una de las cualidades de lo antimoderno reside en dar prioridad a los principios, las ideas y los valores frente a toda forma de pragmatismo, frente a la hipocresía y la falta de escrúpulos en general. Es precisamente la cualidad de lo Eterno y la inmutabilidad de esos principios lo que también define la línea que, desde Hipérbola Janus, pretendemos seguir ante nuestros lectores y público potencial. Por el contrario, el hombre moderno adolece de esa integridad, de ese equilibrio espiritual y de valores, y lejos de mantenerlo por encima de las contingencias del momento, se ve sometido y guiado por éstas, adaptando siempre su discurso a aquello que conviene en cada momento. Para el hombre moderno, aquel que vive bajo los antivalores de la sociedad capitalista, lo más importante reside en el éxito personal, en la búsqueda de aquello que pueda satisfacer sus necesidades inmediatas, en lo que sea capaz de generar dinero y colmar las ambiciones propias de todo espíritu pequeñoburgués — el dominante en nuestros días. Éste se deja fascinar por todo aquello que es voluble y que, por su naturaleza fugaz, es efímero y fruto del momento.

Arthur Moeller van den Bruck, por fin en español

Hipérbola Janus tiene el placer de hacer llegar a lectores la obra del afamado autor alemán Arthur Moeller van den Bruck. Los títulos que presentamos a continuación suponen una contribución, a nivel editorial, de primer orden por varios motivos.

Actualmente podemos encontrar escritos sobre la obra de Van den Bruck en castellano, existe algún ensayo, como el brillante análisis llevado a cabo por el gran intelectual francés Alain De Benoist, así como artículos breves sobre sus ideas publicados en distintos medios. Sin embargo, hasta ahora nunca se había traducido «El Tercer Reich», obra cumbre del autor alemán, y que consagraría su figura en los años sucesivos, especialmente en el ámbito político-ideológico, apareciendo como guía de la generación alemana surgida después de la I Guerra Mundial. La citada obra también tiene la cualidad de ser un documento histórico de primer orden respecto a la percepción de las consecuencias del conflicto, del espíritu reinante entre las jóvenes generaciones de alemanes nacionalistas que se habían incorporado a la vida civil. De ahí que ésta obra, nacida en 1923, tenga el valor de ser un testimonio generacional, especialmente en relación a la juventud de corte conservador y nacionalista, así como un revulsivo para generar esperanzas y capacidad de superación en medio de la desolación.

«El hombre político» constituye un interesante compendio de escritos, de carácter breve pero que condensa ideas y reflexiones muy profundas y precisas, publicados entre 1916 y 1924 en diversos periódicos de la época, destacando Gewisen, que se convirtió en el órgano de expresión oficial del Juni-Klub (Club de Junio), el cual reunía a los llamados «jóvenes conservadores», toda aquella juventud nacionalista de carácter conservador —que no reaccionario— que habían sido desmovilizados tras el conflicto y sentían la necesidad de intervenir activamente en la vida política alemana de posguerra.

No podemos obviar que Moeller van den Bruck fue testigo directo de los acontecimientos históricos que concurren en su obra: Nació en la Alemania del II Reich, la del Káiser Guillermo II y Bismarck, fue consciente de los conflictos generados en su época, viajó a través de numerosos países por toda Europa contactando con los círculos intelectuales más selectos, era habitual de los cafés literarios parisinos, y un profundo conocedor de las obras de Nietzsche y Dostoievsky —quienes fueron su principal fuente de inspiración— para acabar captando la esencia de toda una época, la de la Europa burguesa y liberal de los años que precedieron a la Gran Guerra, conflicto éste que debería transformar decisivamente tanto a Alemania como al resto de Europa.

Acerca de la Libertad

En los tiempos actuales muchos conceptos han sido objeto de manipulación, utilizados subrepticiamente con otros propósitos distintos a los que obedece la propia etimología de los mismos, manoseados y objetos de un uso y abuso que ha llegado a desnaturalizarlos hasta límites absurdos y grotescos, vaciándolos totalmente de significado. Tal es el caso del término «libertad», del cual tan a la ligera se habla en estos tiempos actuales y que, al mismo tiempo, tanto se ignora en su significado y más íntima esencia. Hoy día muchos entienden la «libertad» desde una perspectiva simple y vulgar, como «el hacer lo que queramos» o «actuar sin ningún tipo de restricción», como si el ejercicio de la libertad implicase un hacer desbocado, totalmente irracional y totalmente falto de sentido. Así vemos que muchos, especialmente entre los más jóvenes, creen experimentar la libertad en la medida que se autodestruyen con las drogas, se alejan de sus raíces o bien abrazan formas de vida totalmente atomizadas. Si realmente creemos en la libertad como un valor positivo y de superación nunca puede venir asociado a comportamientos o ideas disolutivas.

«El Tarot y la Filosofía», de Giuliano Kremmerz

Portada de «El Tarot y la Filosofía»
El Tarot y la Filosofía fue publicada originariamente como una compilación de artículos que, obedeciendo a una lógica más argumental que cronológica, vio la luz por primera vez en el año 1944 bajo el título I tarocchi dal punto di vista filosófico, en Milán, y a cargo del grupo editorial Fratelli Bocca. La compilación comprende los siguientes escritos, redactados en un intervalo de 14 años, entre 1909 y 1921:
  • «El libro de los Arcanos Mayores» (1909)
  • «Preludio de la Piromagia» (1909)
  • «La Magia Adivinatoria: Los Tarots» (1921)
  • «La muerte» (1923)

Al margen de estos escritos, podríamos añadir dos capítulos más que nos aparecen de forma fragmentaria, como extractos del «Commentarium» y relacionados con el apéndice de «Materialismo y Realidad Mágica», y el extracto de «Niego, Confirmo, Comento», que se publicó en la conocida revista fundada por Giuliano Kremmerz «Mondo Occulto», durante el mes de enero de 1911. Paralelamente, fue añadido otro artículo publicado durante el mes de diciembre de ese mismo año bajo el título de «Preámbulo a la medicina Áurea».

Posteriormente, tendrían lugar dos reediciones más, tras edición de 1944: La primera de ellas a cargo de Edizioni del Graal, de Roma, en 1981 y, posteriormente, otra a cargo de Edizioni Il Torchio, también en la capital italiana, y en el año 1999. En esta ocasión, podemos afirmar orgullosamente que Hipérbola Janus ha publicado por primera vez esta obra en lengua castellana. Precedentemente, nuestros lectores han sido testigos de la publicación de «La puerta hermética», una de las obras más importantes del autor italiano, y publicada en el año 1910. La edición inicial, la de 1944, no está exenta de polémica y críticas por parte de los acólitos y seguidores del pensador italiano, dado que se atribuye cierta arbitrariedad a la compilación de los textos, e incluso la omisión deliberada de fragmentos o frases con unas intenciones no del todo claras.