Joseph De Maistre: el autor contrarrevolucionario.

Tal y como venido intentando transmitir desde que iniciamos nuestra andadura hace unos cuantos meses, creemos que la mejor manera de sobrevivir (a nivel espiritual) a los tiempos de grandes cambios es acogerse a los valores de lo Eterno y tomarlos como referencia, como guía para no perder de vista el auténtico sentido de nuestro paso por este mundo a pesar de las múltiples distracciones, de los innumerables cantos de sirena que aparecen en nuestro camino.

En nuestras dos publicaciones más recientes, las obras «El Tercer Reich» y «El hombre político» de Arthur Moeller van den Bruck, quisimos dar a conocer una época convulsa de importantes cambios y la manera de afrontarla desde el punto de vista que nosotros defendemos, el de los valores tradicionales. Estas obras son decisivas para la comprensión de los acontecimientos subsiguientes tras la caída de la República de Weimar y el advenimiento del III Reich, siendo esenciales para entender buena parte del pasado siglo.

En esta ocasión, y de manera análoga, hemos querido analizar circunstancias similares acaecidas en una época un poco más remota. Nos hemos querido remontar a hace algo más de dos siglos, al simbólico año 1789, donde todo cambió: a la revolución francesa.

Nos complace presentaros la obra de uno de los más destacados autores de la contrarrevolución antiliberal: El Conde Joseph De Maistre. Se trata de un autor de enorme carga polémica y simbólica, que podría ser calificado como uno de los pioneros de la antimodernidad, y que de hecho fue uno de los primeros autores que intentó sistematizar el pensamiento antimoderno dotándolo de un cuerpo doctrinal y prefigurando otros elementos que, a posteriori, y con una forma más definida, formarían parte de un frente antimoderno mucho más amplio. No podemos obviar las contribuciones de otros coetáneos, españoles en este caso, como Donoso Cortés o Jaime Balmes, que también formarían parte de esa misma corriente que el propio De Maistre acabaría liderando a través de sus escritos.

Respecto a la carga polémica que mencionábamos con anterioridad, es importante hacer mención de ésta por la distancia que nos separa del autor y de su tiempo. Hoy día veríamos como inconcebibles sus teorías teológico-nihilistas, e incluso provocarían un rechazo generalizado entre los más convencidos de los antimodernos, pero la realidad es que la trascendencia de sus planteamientos, convenientemente analizados y vistos en perspectiva desde los tiempos actuales, resultan tan interesantes al especialista, al historiador o al sociólogo, como a aquellos que reflexionamos todavía acerca del fenómeno de lo «moderno», sobre la idea de «contemporaneidad» y, especialmente, al plantearnos el futuro más o menos inmediato, ante la era de confusión y pragmatismo que reinan por doquier.

El antimoderno como tal es un intransigente, es un radical, y quiere dar forma al mundo bajo una cosmovisión determinada, bajo un punto de vista inequívocamente antitético respecto a aquello que se define como «modernidad». El antimoderno aspira a todo o nada, bajo una lógica que puede llegar a ser tan trágica como nihilista, y más si lo contextualizamos en los años de la revolución francesa y las consecuencias que de ésta se derivan. Un mundo en ruinas engullido por las hordas revolucionarias, por el caos y las sangrientas vicisitudes de los acontecimientos donde se presta culto a la razón y los viejos privilegios estamentales se desmoronan sin posibilidad de recomposición. Pero no es únicamente una cuestión de orden material, no se trata ya de las contingencias político-administrativas de un régimen que era ya un moribundo desde unos decenios atrás, se trata más bien del ocaso de una forma de vida, de una cosmovisión con unos valores propios, concebidos bajo una idea de perennidad, y fundados en la perfección de un edificio cuyas fisuras solo son visibles a posteriori, cuando la revolución ha demolido hasta sus mismos cimientos.

En este caso los avatares históricos de la época, la biografía del autor, Joseph De Maistre, y la radicalidad de sus planteamientos son premisas indispensables para reflexionar sobre la modernidad, sobre sus frutos y, especialmente, sobre el rumbo hacia el que ésta modernidad nos conduce desde los tiempos de su fe ciega en el progreso hasta los tiempos presentes, tiempos oscuros e inciertos, de certidumbres abortadas y sombríos devenires.

Por último, nos gustaría destacar que en la elaboración de la presente obra han intervenido David Abad y Jordi De la Fuente, personas de una sólida formación y con un criterio bien definido en torno a los temas que se abordan en su contenido. Su contribución, de inestimable valor, ayuda enormemente a contextualizar y facilitar la comprensión de los textos que presentamos en esta antología y en la conformación de este libro que, sin duda alguna, revalorizan a la obra y al autor en su justo contexto.

El libro ya está a la venta en formato físico encuadernado con tapa blanda y en formato digital para dispositivos Kindle.