Más nos vale rezar


A mediados del pasado mes de octubre, aprovechando que teníamos unos días libres y que celebrábamos el segundo aniversario de Hipérbola Janus, decidimos organizar una pequeña escapada al Pirineo Oscense para disfrutar de los paisajes y la gastronomía de la zona, formarnos un poco más a nivel técnico para el desarrollo de nuestra actividad editorial y, a la vez, tener un breve «retiro espiritual».

De hecho, los días que estuvimos por allí dieron mucho de sí y surgieron una serie de diálogos interesantísimos entre nosotros, los cuales hubieran sido bastante dignos de compartir con vosotros de haberlos grabado... Cabe decir también que lo informal de la situación nos hacía saltar de un tema a otro y que muchas de estas conversaciones duraban horas, así que creo que tampoco echaréis de menos unas grabaciones tan largas y dispersas.

Durante nuestro particular retiro pirenaico aprovechamos para terminar de darle el formato de libro a nuestra obra de Attilio Mordini: «El católico gibelino», una obra muy apropiada para las circunstancias mentales y psicológicas que concurrían en esos momentos. Un autor que, como nosotros, fundamentó sus ideas y desarrolló su obra desde la incesante búsqueda de las fuentes primordiales, tomando la pureza y el sentido de jerarquía en cualquiera de sus reflexiones como piedra angular. No en vano, su vocación cristiana era una forma de combate y redención personal, no solamente contra el mundo moderno en esa vertiente oscura y desfiguradora a la que nos remitiremos en los próximos párrafos, sino como la confirmación de un plan divino preestablecido y ejecutado en el devenir de los siglos. El mismo estado de misticismo y éxtasis en el que nuestro autor florentino escribió gran parte de su obra, como otros de sus contemporáneos —recordemos al padre Pío— parecía invadirnos entre las cumbres, sumergiéndonos en un estado mental muy peculiar.

Yukio Mishima, la vía del guerrero y la fascinación heroica por la muerte

Recientemente, el pasado 25 de noviembre, se cumplió el 46 aniversario de la muerte de Yukio Mishima (三島由紀夫). Tal día como ese, en el año 1970, tomado el cuartel general de Ichigaya, en el mismo corazón de Tokio, Yukio Mishima cumplió el acto final de su existencia terrena. Después de haber resuelto una serie de cuestiones pendientes, como redactar las últimas voluntades testamentarias, dar indicaciones con una exactitud milimétrica acerca de cómo debía ser ataviado su cuerpo para el acto fúnebre, luciendo el uniforme militar, con guantes blancos y con la katana en una de sus manos. El último paso del ritual no sería otro que el de la cremación. Igualmente, pide, a través de una carta a sus progenitores, que sea incluido el ideograma 武 (bu) de guerrero. Asimismo envió su última obra a su editor para su publicación póstuma. En este último acto de su existencia invita a dos periodistas para que lo acompañen en su suicidio ritual. Mishima viste con el traje de la organización fundada por él mismo. Se encuentra delante de su propia casa con cuatro miembros de la Sociedad de los Escudos, los cuales han sido seleccionados previamente para participar en tal evento.

Las manifestaciones culturales y folclóricas en Aragón



Tradición hispánica y aragonesa

En nuestra última novedad bibliográfica, «La tradición hispánica: costumbres y creencias en Aragón» de Cristóbal Parra Ruiz la cual anunciamos recientemente, nos hemos interesado por el ámbito de la tradición en sus aspectos más folclóricos y cotidianos, en aquellos que nos remiten a un pasado vivo y latente que ha impregnado nuestras formas de vida desde tiempos inmemoriales hasta el mismo presente. Muchas de nuestras costumbres heredadas, aquellas que vimos realizar a nuestros padres o abuelos han tenido una continuidad en el presente, ya sea a través de aspectos tan básicos y cotidianos como cierto ritual asociado a festividades o incluso a la hora de comer o en cualquier otro ámbito de la vida diaria.

Éstas son formas que pasan desapercibidas a nuestros ojos y a los de aquellos que nos rodean. La creencia, la superstición y las costumbres son una parte esencial de nuestra existencia, ellas son las que marcan una particularidad, un rasgo distintivo o una cualidad específica, diferencian a unas comunidades humanas de otras y nos ofrecen un mosaico de riqueza y pluralidad que viene a marcar el excepcional hecho de la cultura, y las distintas formas que, desde distintos puntos de la geografía, ya sea la nuestra, la que corresponde a nuestros pueblos ibéricos, a Europa o a cualquier otra latitud del mundo, caracteriza.

«La Tradición hispánica: Costumbres y creencias en Aragón», de Cristóbal Parra Ruiz

Nos complace anunciar que el próximo mes de diciembre de 2016, desde el día 4 hasta el 6, Hipérbola Janus estará presente en la XXII Feria del libro aragonés celebrada en Monzón, con un pequeño estand en el que podréis consultar nuestras obras e intercambiar comentarios y opiniones con nosotros.


Dentro del marco de la feria, anunciaremos el lanzamiento de la obra: «La tradición hispánica: Costumbres y creencias en Aragón» de Cristóbal Parra Ruiz.

Se trata de un libro en el que su autor nos remite a elementos casi olvidados de la memoria colectiva, celebraciones y festividades que se encuentran en conexión con las raices más profundas, ya no solo del pueblo aragonés sino del resto del mundo hispánico.

Esta obra pretende establecer una visión abierta y diáfana de las tradiciones y costumbres aragonesas que todavía perviven en distintos pueblos y territorios de Aragón, conduciéndonos a través de un viaje en el tiempo en el que concurren elementos de las artes y de las ciencias: desde la historia y la filosofía hasta la filología y la espiritualidad. Una amalgama de elementos que nos permiten dar sentido en el tiempo y en el espacio a una porción de nuestras tradiciones hispánicas.

En definitiva, es una obra que pretende guiarnos en el redescubrimiento de aquello primigenio y arcaico que, mediante las tradiciones y costumbres más ancestrales, pervive todavía en nosotros.

El autor, Cristóbal Parra, es licenciado en Filología Hispánica especializado en la rama de lingüística por la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza. Ha sido miembro colaborador de la asociación Fablans, dedicada al estudio y recuperación de la lengua aragonesa, y también ha formado parte del Instituto de Estudios Altoaragoneses. También ha escrito diversos artículos en publicaciones especializadas. 

Durante la Feria, Cristóbal Parra dará una breve charla de presentación esta obra.

En breve informaremos de más detalles a través de nuestras redes sociales.

«El católico gibelino», de Attilio Mordini



Desde Hipérbola Janus siempre hemos considerado la espiritualidad, en un amplio sentido, como el leivmotiv y guía fundamental en cada una de nuestras publicaciones. Comenzamos con una compilación de artículos tradicionales en torno a la figura de Julius Evola, continuamos con algunas corrientes esotéricas vinculadas a una cierta herencia decimonónica con Giuliano Kremmerz, y en lo posterior Moeller Van den Bruck, más cercano a una concepción tradicional, aristocrática y orgánica dentro del ámbito de la política, y menos orientada a la metafísica. Sucesivamente De Maistre y Malynski se convirtieron en motivo de poderosas críticas al mundo moderno; desde la defensa de la contrarrevolución antiliberal en el caso del primero, y desde la teoría de la conspiración en el del segundo. Tras este compendio de obras fundamentales con las que abrimos nuestra actividad editorial, nos adentramos en la geopolítica, y dentro de ésta en una perspectiva muy particular de ésta, tal y como es el Eurasianismo con sus figuras más destacadas, y tal es el caso de Aleksandr Duguin y Leonid Savin, dentro de esta corriente de la ciencia política hemos profundizado recientemente con dos obras más dedicadas al Islam, las cuales trataban sobre la figura de Mahmud Ahmadineyad y ciertos equívocos en torno a conceptos concretos de la fe islámica.

En toda esta trayectoria hemos percibido la necesidad de seguir profundizando en la vía de la espiritualidad, y si en su momento hemos querido mostrar perspectivas muy concretas del mundo islámico, ahora, en estos tiempos en los que la religiosidad y las grandes verdades del Espíritu se han visto erosionadas de forma irreversible, consideramos que cierta visión tradicional del Catolicismo se integraba perfectamente en los propósitos y finalidades que, desde nuestros inicios, hemos proyectado. Dentro de las corrientes del tradicionalismo católico podríamos incluir al propio Joseph De Maistre, uno de los iconos fundamentales de la contrarrevolución liberal, testigo directo de la Revolución Francesa y uno de los primeros, y más feroces, críticos de la Modernidad. No obstante, no han faltado las visiones críticas en relación a esa Modernidad dentro de las trincheras católicas, es evidente que desde la perspectiva de un cristianismo preconciliar, más cercanas en el tiempo, que como es el caso del autor que nos ocupa, reviste un carácter muy particular.

René Guénon y la Civilización Occidental

La idea de Oriente y Occidente nos aparece como una constante dentro de los debates y discusiones sobre la permanencia o no de una continuidad de ritos, doctrinas y vías que podamos identificar como parte de un conjunto, como anejas a un conglomerado de enseñanzas de carácter iniciático que nos remiten a una serie de ítems ideológicos que, en su globalidad, podríamos identificar, en mayor o menor medida, con una Tradición regular. En este sentido René Guénon, como referente fundamental a lo largo del siglo XX de las corrientes de la Tradición Perenne, toma como base fundamental de todos sus análisis la idea de un diseño unitario, más allá de cualquier contingencia histórica o intelectual de su tiempo, y lo hace sobre la base de una serie de principios reputados como inmutables y superiores a las contingencias, sean de la naturaleza que sean.



Tradición y Utopía

La utopía no es un simple recurso retórico, ni se trata de un elemento de importancia menor, sino que ha tenido unas consecuencias a lo largo de la historia intelectual, e incluso espiritual, de Europa en particular, y del resto del orbe mundial, en general. De hecho la utopía también supone el acceso a todo un mundo oculto de simbolismos y misterios ocultos. No en vano la utopía ha sido a lo largo de la historia la expresión de los sueños de un número incontables de hombres, que han tratado de trazar modelos de sociedad y tipologías humanas ideales en una especie de anhelo y esperanza por recuperar una parte perdida de forma irremisible con el desarrollo en clave moderna de la sociedad, como la búsqueda de la pureza de los comienzos, de la Era Primordial, y a su vez como una forma de tender a la perfección, desde el reconocimiento de la imperfección de las estructuras y creaciones humanas en general.


La utopía aparece como el modelo de la ciudad ideal, aquella imaginada por San Agustín en el Medievo, buscando erradicar la indiferencia, el agnosticismo o el vacío metafísico que caracteriza a las sociedades modernas, en una voluntad de afirmar el reino del hombre sobre la tierra y su eterna e imperecedera felicidad. Y es que la utopía no es extraña a los más diferentes modelos de pensamiento y credos, aparece presente en el devenir de la historia con una constancia y regularidad sorprendentes. Desde las más representativas de las utopías, como puedan ser aquellas presentadas como meras fábulas o expresión de la degeneración moral y corrupción de las costumbres, como podría bien ejemplificar el Critias de Platón hasta su famosa República, que trazan bajo formas jerárquicas y orgánicas un modelo de sociedad ideal, con una cuerpo social totalmente adaptado a las exigencias de un Estado fuerte, bajo el gobierno de los sabios y con todos los resortes de ese Estado, fuertemente centralizado, a su servicio. Tomando en cuenta los propios orígenes de esas primeras utopías es interesante recalcar el hecho de que las propias ciudades-estado en el mundo antiguo eran concebidas como una especie de círculo o entorno mágico consagrado a los antepasados fundadores, cuyo vínculo era permanente y eterno, renovado continuamente a través del rito, y que además procuraba la protección del individuo, incluso de sus propios menoscabos o acciones perniciosas. El individuo, dentro de ese contexto formaba parte de la Comunidad, participaba en la existencia orgánica de los individuos que la componían, y fuera de ésta se hallaba totalmente desprotegido, abandonado a su suerte.

«Proyecto Eurasia: teoría y praxis» de Aleksandr Duguin



Tenemos el enorme placer de presentar a nuestro público lector un nuevo título que viene a implementar nuestro catálogo de obras, en permanente crecimiento, y que en esta ocasión vuelve a recurrir a un autor de notoriedad mundial, como es Aleksandr Duguin. Anteriormente, en junio del año 2015, publicamos «La geopolítica de Rusia: de la revolución rusa a Putin» del mismo autor, obra que gozó de una amplia difusión y mostró el interés latente entre los lectores en lengua castellana por la geopolítica, y más concretamente por aquella vía que, dentro de la geopolítica mundial, representa una alternativa real y pujante al eje mundialista representado por el conglomerado de fuerzas atlantistas, que tiene como cabeza visible a Estados Unidos, el estandarte del capitalismo globalista.

El título de la obra es «Proyecto Eurasia: teoría y praxis» y viene a complementar de forma notable y lúcida todos aquellos escritos y obras publicados anteriormente por nuestra obra precedente en particular, y de toda su extensa bibliografía en general. La obra consta de varias partes claramente diferenciadas; por un lado aquellas que nos describen y delimitan el fenómeno del eurasianismo, sus partes constitutivas a nivel teórico, filosófico y geopolítico, mientras que por otro hallamos el análisis y la interpretación de ideas, autores y corrientes, como son el marxismo, el liberalismo —especialmente a través del concepto de «sociedad abierta» de Karl Popper— o uno de los autores más insignes y heterodoxos de la Tradición Perenne como es Julius Evola. Todos ellos son sometidos a una revisión profunda, y sobre éstos, Aleksandr Duguin establece una serie de interpretaciones originales y totalmente vanguardistas. La posibilidad de variar el enfoque y tomar distintos parámetros interpretativos nos ofrece visiones alternativas a las consideradas hasta el momento sobre las mencionadas corrientes, ideas y autores.

Mahmud Ahmadineyad y su pensamiento político: «Justicia y Espiritualidad»


El libro que les vamos a presentar a continuación constituye una novedad editorial en lengua castellana de primer orden, y ello se debe a varios motivos:
  • En primer lugar al hecho de que no existe ninguna otra publicación en nuestra lengua sobre aspecto alguno de la biografía de Mahmud Ahmadineyad, el ex-presidente de la República Islámica de Irán entre los años 2005 y 2013, un periodo de 8 años que es el que abarca «Justicia y Espiritualidad», el libro que hoy presentamos a nuestros lectores.
  • En segundo lugar «Justicia y Espiritualidad» no es solamente una biografía del ex-presidente iraní, sino que además nos cuenta una porción de la historia iraní reciente, aquella que nos conduce, desde el año 1979, hasta el 2013. Es la historia del país medio-oriental de las últimas décadas, pero no solamente de los aspectos políticos de esta nación, sino que también concurren otros elementos, como la historia social, religiosa y del propio sistema, original y complejo, que nació con la Revolución de los Ayatolás. Asimismo también se incluye un análisis geopolítico del Irán actual, de todo el potencial que atesora esta nación tan desconocida para los europeos occidentales.
  • En tercer y último lugar, señalar que este libro es tan necesario como oportuno, y más ahora que la figura de Mahmud Ahmadineyad vuelve a sonar con fuerza en el panorama internacional con el anuncio de su posible presentación a las elecciones presidenciales de 2017. Y es que profundizar en la personalidad, el gobierno y el recorrido vital de Ahmadineyad implica sumergirse también en una porción de la historia del país asiático, en la realidad de su sistema, no tan hermético ni tan inaccesible como cierta propaganda interesada nos ha hecho creer.
Irán es un país peculiar desde muchos puntos de vista, con una historia milenaria tras de sí y una serie de elementos característicos a los que debe su identidad actual. Un país con una extensión territorial de 1.645.258 km2 y una población de unos 65 millones de habitantes, un elevado porcentaje de ésta menor de 25 años, y con una esperanza de vida de 70 años, en unos niveles muy similares a aquellas de las sociedades europeas.

El falseamiento del Yihad y de la tradición islámica


Desde Hipérbola Janus nos complace presentar al gran público lector en lengua castellana una obra original, y totalmente novedosa en cuanto a su contenido, que aún siendo breve, es capaz de condensar ideas y reflexiones de sumo interés. «El falseamiento del Yihad y de la tradición islámica» de Solimano Mutti, nos introduce en un tema que goza de plena actualidad y vigencia, como es, así en general, el mundo islámico, un sujeto histórico y religioso, así como un modelo de civilización que, desde Europa, contemplamos con cierto recelo, y del que no se conocen bien ciertos elementos fundamentales que son pilares esenciales de su doctrina, y con ésta, de su forma de ver el mundo y la vida en general.

Es indudable que el mundo de hoy día, en términos geopolíticos y de política internacional, ha convertido al Islam en el principal espacio donde se dirimen los destinos del orbe mundial, donde tienen lugar conflictos y enfrentamientos perpetuos, allí donde el tablero de ajedrez de la geoestrategia mundial dispone el juego de las grandes potencias internacionales. Estas circunstancias hacen que la comprensión de algunos conceptos relacionados con el Islam y su naturaleza más íntima, aquella que da cuerpo a una civilización milenaria, no sean cuestiones de una importancia menor, ni un mero entretenimiento intelectual.

Apuntes sobre el sufismo

El sufismo representa una forma de equilibrio entre el hombre y la naturaleza
¿Qué sabemos del Islam? ¿Nos hemos planteado alguna vez desde Europa, y más allá de las diferencias culturales, ideológicas y de civilización la posibilidad de comprender realmente esta doctrina que trasciende lo puramente religioso y espiritual para convertirse en un horizonte de civilización? Hoy día hablar del Islam es hablar de muchas cosas, y algunas de ellas con connotaciones muy negativas, de enfrentamiento y de ruptura con respecto a las normas y valores que rigen la civilización europea. Sin embargo, es evidente que el conocimiento que cualquier persona pueda poseer del Islam o bien es muy limitado y superficial, o bien es fragmentario y errado, o incluso inexistente.

Hoy queremos descubrir, en la medida que el formato de nuestras modestas aportaciones nos lo permitan, ciertos rasgos o aspectos desconocidos del esoterismo islámico, y con ello queremos dar a conocer una percepción del hecho espiritual y de la Cosmovisión islámica, más allá de las clásicas diferencias entre chiítas y sunnitas, que nos permitan entender ciertos aspectos de la espiritualidad islámica. Desde la voluntad de comprensión y el entendimiento, así como partiendo de la idea de la defensa de todo particularismo, de toda forma peculiar y exclusiva de ver el mundo, y su derecho a ser conservada y verse perpetuada en devenir de los tiempos futuros, queremos conocer aquellas expresiones del hecho espiritual y de la vivencia espiritual que, tanto en Europa como en otras partes del mundo, convierten al hombre como tal en un ser diferente a los demás, y es que la percepción de lo Trascendente, la dimensión de lo divino, es la que nos hace merecedores de un estatus privilegiado sobre otras especies vivas. Es el sentido de lo Cósmico, la conciencia de pertenecer a una dimensión más allá de aquella material y visible, la que dignifica nuestra existencia, y es la ruptura y el olvido de esa conciencia la que nos condena a la degeneración, al menoscabo y a la indignidad.

La Tradición Romana: Julius Evola y Guido De Giorgio

Durante la década que comprende los años 1924 a 1934 hubo en Italia un desarrollo importante de las corrientes tradicionalistas, con la emergencia de representantes de gran valía dentro de las mismas, como bien pudieran ser Julius Evola, Arturo Reghini o Guido De Giorgio, junto con otras figuras de menor importancia que colaboraron activamente con publicaciones e iniciativas culturales de diversa impronta. El cometido de este artículo no es más que sondear aspectos generales de esta época, la cual fue especialmente fecunda dentro del Tradicionalismo, y que eclosionó, especialmente en los casos de Evola y De Giorgio, a la sombra de René Guénon, que pese a que siempre renunció a la posibilidad de tener a discípulos y continuadores de su doctrina siempre fue algo que rechazó de forma expresa. En el caso de Reghini es evidente que sus motivaciones y los referentes intelectuales de su obra tenían su origen en el siglo XIX, en la masonería y las ideas ligadas al Risorgimento italiano. Por otro lado, podemos hablar de «Tradicionalismo Romano» en la medida que existía un ambiente intelectual y una serie de cenáculos y lugares de referencia en los que se veía renacer la función Tradicional de Roma vinculada a una guía o dirección de nuestro siglo.


Ídolos de barro

En tiempos pre-modernos, antes del advenimiento de la sociedad de masas y todos sus recursos mediáticos y publicitarios, en lo que es un hecho relativamente reciente, el concepto de famoso o celebridad tenía un significado y una valoración completamente diferente a la que actualmente se le otorga. Tal es así que, a día de hoy este concepto ha adquirido un significado popular, que puede atribuirse a casi cualquiera por una gran variedad de motivos, todos ellos vulgares y profanos hasta límites insospechados. 

El reconocimiento que a alguien como celebridad se le debe, por haber conseguido logros o hazañas dignas de mención, aquellas que nos cuentan los mitos griegos o cualquier otro tipo de historias con esos mismos atributos míticos, formaban parte del propio corazón, núcleo y esencia de muchas sociedades pre-modernas, especialmente en aquellas de la antigüedad, en las que el mito formaba parte del imaginario colectivo, vertebrando un importante conjunto de enseñanzas y hechos que fortalecían el sentido orgánico y comunitario del pueblo y aquellos que lo integraban, al tiempo que también tenía una función pedagógica esencial, infundiendo valores y una determinada cosmovisión del mundo.

La fugacidad del pensamiento en la era moderna


En uno de nuestros últimos escritos hablábamos de la modernidad como la era de las ideologías, y la caracterizamos como una época del triunfo de las mismas, de la plenitud del pensamiento profano convertido en el auténtico leitmotiv de la modernidad. Las ideologías han construido un universo mental propio, con una serie de ítems característicos de cada una de ellas que han influido a nivel global sobre la totalidad de la llamada «humanidad» moderna, proporcionándole motivos de fe, de creencia casi religiosa —aunque totalmente desacralizada— en una especie de mal sucedáneo de ese vacío que las creencias religiosas o la espiritualidad entendida en un sentido más amplio y vinculado a una idea de trascendentalidad que anteriormente, en tiempos pre-modernos, ocupaba esos mismos espacios.

La configuración de la sociedad de masas, la extensión de un tipo muy determinado de cultura, orientado al consumo de unos estratos sociales más amplios, y la pérdida de terreno de cierto tipo de cultura elitista y aristocrática, han sido claves, desde finales del siglo XIX, en muchos de los aspectos de la cultura y la sociedad moderna actual. El lenguaje y las formas que ha asumido esa cultura, con el nacimiento de la publicidad, orientada a las masas, para tratar de atraerla al consumo masivo de determinados productos o ideas, o bien para moldear el pensamiento colectivo y orientarlo en el sentido deseado por los grupos de poder ha dado lugar a nuevas formas de lenguaje y pensamiento. Estas circunstancias han hecho que el lenguaje de uso común en los mass media hayan asumido una forma más directa, a través del eslogan y las frases hechas, ideas impactantes que no precisan de una reflexión profunda, basadas en generalidades o enfoques superficiales de cualquier cuestión. Los mass media son el vehículo a través del cual el mundo toma una forma, más o menos coherente, a los ojos del hombre moderno, y ha asimilado e interiorizado las formas de razonamiento y expresión que éstos reflejan.