Tradición y Utopía

La utopía no es un simple recurso retórico, ni se trata de un elemento de importancia menor, sino que ha tenido unas consecuencias a lo largo de la historia intelectual, e incluso espiritual, de Europa en particular, y del resto del orbe mundial, en general. De hecho la utopía también supone el acceso a todo un mundo oculto de simbolismos y misterios ocultos. No en vano la utopía ha sido a lo largo de la historia la expresión de los sueños de un número incontables de hombres, que han tratado de trazar modelos de sociedad y tipologías humanas ideales en una especie de anhelo y esperanza por recuperar una parte perdida de forma irremisible con el desarrollo en clave moderna de la sociedad, como la búsqueda de la pureza de los comienzos, de la Era Primordial, y a su vez como una forma de tender a la perfección, desde el reconocimiento de la imperfección de las estructuras y creaciones humanas en general.


La utopía aparece como el modelo de la ciudad ideal, aquella imaginada por San Agustín en el Medievo, buscando erradicar la indiferencia, el agnosticismo o el vacío metafísico que caracteriza a las sociedades modernas, en una voluntad de afirmar el reino del hombre sobre la tierra y su eterna e imperecedera felicidad. Y es que la utopía no es extraña a los más diferentes modelos de pensamiento y credos, aparece presente en el devenir de la historia con una constancia y regularidad sorprendentes. Desde las más representativas de las utopías, como puedan ser aquellas presentadas como meras fábulas o expresión de la degeneración moral y corrupción de las costumbres, como podría bien ejemplificar el Critias de Platón hasta su famosa República, que trazan bajo formas jerárquicas y orgánicas un modelo de sociedad ideal, con una cuerpo social totalmente adaptado a las exigencias de un Estado fuerte, bajo el gobierno de los sabios y con todos los resortes de ese Estado, fuertemente centralizado, a su servicio. Tomando en cuenta los propios orígenes de esas primeras utopías es interesante recalcar el hecho de que las propias ciudades-estado en el mundo antiguo eran concebidas como una especie de círculo o entorno mágico consagrado a los antepasados fundadores, cuyo vínculo era permanente y eterno, renovado continuamente a través del rito, y que además procuraba la protección del individuo, incluso de sus propios menoscabos o acciones perniciosas. El individuo, dentro de ese contexto formaba parte de la Comunidad, participaba en la existencia orgánica de los individuos que la componían, y fuera de ésta se hallaba totalmente desprotegido, abandonado a su suerte.

«Proyecto Eurasia: teoría y praxis» de Aleksandr Duguin



Tenemos el enorme placer de presentar a nuestro público lector un nuevo título que viene a implementar nuestro catálogo de obras, en permanente crecimiento, y que en esta ocasión vuelve a recurrir a un autor de notoriedad mundial, como es Aleksandr Duguin. Anteriormente, en junio del año 2015, publicamos «La geopolítica de Rusia: de la revolución rusa a Putin» del mismo autor, obra que gozó de una amplia difusión y mostró el interés latente entre los lectores en lengua castellana por la geopolítica, y más concretamente por aquella vía que, dentro de la geopolítica mundial, representa una alternativa real y pujante al eje mundialista representado por el conglomerado de fuerzas atlantistas, que tiene como cabeza visible a Estados Unidos, el estandarte del capitalismo globalista.

El título de la obra es «Proyecto Eurasia: teoría y praxis» y viene a complementar de forma notable y lúcida todos aquellos escritos y obras publicados anteriormente por nuestra obra precedente en particular, y de toda su extensa bibliografía en general. La obra consta de varias partes claramente diferenciadas; por un lado aquellas que nos describen y delimitan el fenómeno del eurasianismo, sus partes constitutivas a nivel teórico, filosófico y geopolítico, mientras que por otro hallamos el análisis y la interpretación de ideas, autores y corrientes, como son el marxismo, el liberalismo —especialmente a través del concepto de «sociedad abierta» de Karl Popper— o uno de los autores más insignes y heterodoxos de la Tradición Perenne como es Julius Evola. Todos ellos son sometidos a una revisión profunda, y sobre éstos, Aleksandr Duguin establece una serie de interpretaciones originales y totalmente vanguardistas. La posibilidad de variar el enfoque y tomar distintos parámetros interpretativos nos ofrece visiones alternativas a las consideradas hasta el momento sobre las mencionadas corrientes, ideas y autores.