Reseña: La nueva derecha, de Alain de Benoist

La nueva derecha

Alain de Benoist

1982

84-320-7317-2

Planeta

235

★★★★☆


Hemos escogido La nueva derecha, del gran pensador y teórico francés Alain de Benoist (1943), el artífice del movimiento que lleva el mismo nombre, y que en su momento se erigió de uno de los cenáculos intelectuales europeos más dinámicos e interesantes en la crítica al liberalismo burgués y el marxismo soviético, por la gran cantidad de fuentes y principios de los que se nutre susodicho movimiento. En lo que respecta al contexto en el que esta Nueva Derecha emerge son muy interesantes el comienzo del libro, el prólogo, donde se trazan sus fundamentos ideológicos y estrategia frente a la izquierda francesa contestataria, y el final del mismo, donde se reproduce un intercambio de impresiones/entrevista donde interviene también Jean Edern Hallier (1936-1997), un crítico, escritor y editor francés que se involucró en la política a raíz del estallido de los disturbios estudiantiles de mayo del 68, frente al propio Benoist. 

Es precisamente el mayo del 68 francés, el hecho que sirve de base para el nacimiento e impulso de este movimiento de carácter fundamentalmente cultural, que nace como una especie de tercera vía frente al gauchisme que se erige como protagonista de los disturbios y algaradas que tienen lugar en la Francia de finales de los años 60, y aquellos que se convirtieron en objeto de las críticas por parte de la izquierda y la extrema izquierda burguesa. Una izquierda que se levanta contra una derecha liberal amparada en la burocracia y las cifras macroeconómicas o frente aquella derecha reaccionaria identificada con De Gaulle y sus acólitos. 

Reseña: Manifiesto contra el progreso, de Agustín López Tobajas

Manifiesto contra el progreso

Agustín López Tobajas

2005

978-8497168366

José J. de Olañeta

192

★★★★☆


Como bien señala su autor en el prólogo, Manifiesto contra el progreso no pretende erigirse como promulgador de una doctrina novedosa ni trata de adherirse al discurso de un grupo político, cultural o elitista asociado a siglas, organizaciones o personas particulares. La primacía de las ideas, del discurso, y del marco de reflexión en el que se encuadra la obra está muy por encima de los aspectos externos que tanta relevancia tienen en el presente, y que nos condenan a un simulacro permanente y al vacío existencial que recorre todos los aspectos de la vida moderna en su integridad. En este sentido hay que valorar las premisas de las que parte el autor, especialmente en la medida que en el presente es más importante el continente que el propio contenido, y en el que el prejuicio y la etiqueta priman sobre las ideas y el pensamiento general del hombre moderno.

A través de un planteamiento claro, con una prosa atractiva y dinámica, Agustín López Tobajas construye un alegato contundente contra el mundo moderno y sus fundamentos más esenciales, entre los cuales la noción de progreso constituye su núcleo más esencial. Bajo este concepto, la modernidad ha edificado su modelo de civilización y sobre el mismo ha justificado todos los «logros» y «avances» sobre los que funda su pretendida superioridad sobre otros modelos de civilización que le han precedido a lo largo de la historia.

El carácter profundamente anómalo y desviado de este modelo de civilización, su materialismo absoluto, que ignora todo sentido de la mesura y de los límites, las antítesis y contradicciones que se generan en su seno, bajo la expresión de formas extremas y desaforadas de concebir la existencia, o el nihilismo y la depresión como expresiones de hastío y desafección, son fenómenos propios de estos tiempos que adquieren dimensiones descomunales a nivel colectivo. No conviene olvidar que ninguna otra civilización precedente había adquirido unas dimensiones planetarias, ni había mostrado una voluntad de uniformización, y consecuentemente de destrucción, tan implacable en su desarrollo.

Ante las mencionadas características, es inevitable plantear la dicotomía entre dos modelos de civilización, que es otra de las ideas clave de este libro y que recorre todo su contenido: la radical oposición de la Civilización Tradicional y el Mundo Moderno, en una idea muy recurrente entre muchos autores tradicionalistas, y en especial en René Guénon, al que podríamos considerar como el intérprete y sistematizador más relevante de las corrientes perennialistas. Posteriormente, implementando la exposición de numerosos aspectos que ya expuso a lo largo de su obra el autor francés, otros muchos autores, como podrían ser Julius Evola, Frithjof Schuon o Ananda Coomaraswamy, por citar algunos de los más relevantes, continuarán profundizando en esta antítesis fatal entre dos formas de ver el mundo absolutamente irreconciliables. Nuestro autor, aprovechando su amplio y consolidado bagaje como traductor de autores tradicionalistas, hace un compendio de sus ideas desentrañando aspectos complejos y haciéndolos comprensibles al más profano de los lectores.

Reseña: La sociedad tradicional y sus enemigos, de José Miguel Gambra

La sociedad tradicional y sus enemigos

José Miguel Gambra

2019

978-8417134693

Guillermo Escolar Editor

237

★★★★☆


Nuestras generaciones han nacido en el seno de la sociedad moderna, y con la excepción de aquellos que vivieron el régimen franquista, con sus diferentes familias políticas y sus diferentes connotaciones ideológicas en función de la preeminencia de unas u otras a lo largo de su extensa existencia, todos hemos nacido, crecido y, en general, vivido bajo el actual régimen político demoliberal fundado en 1978. En consecuencia, las últimas generaciones se han caracterizado por un contacto con el ámbito de la política un tanto tangencial, limitado a los comicios electorales que se celebran cada cuatro años, muchos se consideran representados en sus intereses por el sistema de partidos y valoran su libertad en términos exclusivamente cuantitativos, de riqueza material o bien orientada hacia cuestiones de orden hedonista y banal. Esta generación es la que más frecuentemente ha utilizado aquello de «Yo soy un ciudadano del mundo» o ha desechado con una mezcla de indiferencia y repulsión cualquier idea de Patria o Comunidad. También estamos ante una generación cuyos anhelos y preocupaciones dentro del orden espiritual es prácticamente inexistente, salvo honrosas excepciones, que prefiere cualquier sucedáneo de ínfima calidad, como aquellas doctrinas del New Age en lugar de grandes tradiciones espirituales que gocen de un arraigo prolongado en el ámbito de civilización en el que nos encuadramos y que, guste más o menos, es la civilización cristiana en su vertiente católica. En este sentido ni el régimen franquista ni el posterior fundado en 1978, podrían ser considerados como dos vertientes de la Modernidad y su forma de entender la política, frente a otro modelo de sociedad muy diferente, como es aquella que nos propone José Miguel Gambra en Los enemigos de la sociedad tradicional

Este hombre moderno, nacido en el seno de las democracias constitucionales y parlamentarias, que como bien señala José Miguel Gambra confunde el progreso material, y más concretamente tecnológico, con aquel moral o político, es un gran desconocedor de la sociedad tradicional y de los principios antropológicos, político-ideológicos y vitales que la caracterizan. La Tradición aparece a ojos de nuestros contemporáneos como algo viejo y trasnochado, petrificado y estático, esclerotizado y atrapado en otro tiempo que no guarda relación con el presente. Desde la perspectiva liberal, el Tradicionalista tiene que ser, sin más remedio, una persona que vive al margen de todo, en su burbuja, y que es incapaz de comprender los hechos del presente porque carece de toda noción de progreso y su mente se halla anegada en mil prejuicios. El Tradicionalista es al mismo tiempo alguien que prefiere la ignorancia y el oscurantismo, una rara pieza de museo que en nuestros días más que una reliquia, ya que el moderno no profesa ninguna veneración por lo que le ha precedido, es un ser despreciable cuya mentalidad hay que desterrar de la sociedad para evitar que cualquier idea o principio que subrepticiamente asocian a éste se propague. 

Presentación de «Una historia de Agartha», de Boris Nad

Una historia de Agartha

Boris Nad

2020

979-8636865384

Hipérbola Janus

156

★★★★★


En esta ocasión tenemos el placer de presentar a nuestros lectores una nueva obra del afamado autor serbo-croata Boris Nad, después de la publicación de El retorno del mito el pasado mayo de 2018. Esta obra, planteada como un ensayo sobre los mitos que articulan el devenir histórico de los pueblos indoeuropeos y su imaginario colectivo, ya implicaba detalles muy novedosos respecto a la «cuestión indoeuropea», no en su vertiente más académica, donde los interminables debates sobre el origen y significado de lo indoeuropeo se han sucedido durante décadas sino en un ámbito mucho más divulgativo. En esta obra el elemento mitológico adquiere un papel preponderante, y son las fuentes tradicionales, junto a los descubrimientos arqueológicos, las que nos hablan a través de los mitos más conocidos y arquetípicos, como aquellos de Thule, Hiperbórea o la Atlántida, en cuyo significado más profundo podemos encontrar poderosos fundamentos del pensamiento mítico y tradicional. El retorno del mito representa la defensa del pensamiento mítico, del Centro Tradicional y la reivindicación del Ser frente al Mundo moderno e individualista, encerrado en sus lógicas matemáticas y tecnocráticas, en su corrosivo individualismo materialista y en una realidad totalmente horizontal, en la que el mito subsiste transformado y privado de la fuerza de antaño, anulado en su fuerza y conocimiento primigenio, para entregarse a cualquier subproducto comercial de mercadotecnia que nada tiene que ver con la psique profunda de los Pueblos.

En Una historia de Agartha nuestro autor, Boris Nad, recurre nuevamente al mito, la fuente del conocimiento tradicional por excelencia, para narrarnos una historia que bajo la apariencia de una serie de hechos y vivencias personales nos introduce en el mundo de Agartha. Los orígenes y ramificaciones que el mito ha desarrollado a través del tiempo puede extenderse a multitud de ámbitos, desde las creencias más arraigadas de los Budistas, que creen fervientemente en la existencia de una civilización subterránea integrada por hombres y mujeres que forman parte de una superraza que lejos de limitar su acción a las entrañas de la tierra en la que se ocultan, tienen el poder de influir sobre la vida en la superficie. Una civilización de millones de personas y centros urbanos, plenamente desarrollada y con un sistema de túneles que permiten un acceso al mundo exterior, y que se presume que podrían tener su acceso entre las accidentadas montañas del Tíbet, en el corazón del Himalaya. En teoría los Lamas conocerían estas vías de penetración al interior del reino oculto y serían los custodios de sus secretos.

No obstante, las referencias al reino oculto de las profundidades son recurrentes en las diferentes tradiciones y formas de espiritualidad extremo-orientales. También en el Ramayana y en el Bhagavad Gita, los textos sagrados hinduistas más representativos, hallamos la perpetuación del famoso mito a través de la historia de Avarar Rama o aquella de Krishna. Particularmente impresionante es la historia que se nos relata en el Ramayana con Rama, que vino como «emisario de Agartha» en un vehículo aéreo. Si escudriñamos en los orígenes del mito podemos hallar numerosas y variadas fuentes que, especialmente, desde el siglo XIX y de la mano de los «esoteristas» franceses como Fabre d'Olivet y Saint-Yves de Alveydre, relacionados con ambientes ocultistas y masónicos, junto a René Guénon y Ferdinand Ossendowski, contribuirán a componer un dibujo de los elementos que caracterizan al legendario reino de Agartha, un reino como aquel de Thule, ajeno a la violencia y a la anarquía, inaccesible e investido en una magia y un misterio que llega hasta nuestros días. De hecho hallamos los mismos patrones o arquetipos reproducidos en Agartha, Thule e Hiperbórea. La misma Edad de Oro de la humanidad, inalcanzable, eternizada en el inconsciente colectivo de una época atemporal, paradójicamente perdida en la noche de los tiempos.