El engaño del Covid, China y el americanismo

                               




Se ha escrito que el Covid ha derrotado al liberalismo/mundialismo. Lo único que el Covid no ha vencido, sino perfeccionado y hecho todavía más poderosa es la globalización, el mundialismo y todo aquello que viene dado bajo el pintoresco nombre de NWO. Amazon, por ejemplo, (con los datos en la mano, véase nota 1) ha facturado en los tres meses de encarcelamiento (no debe llamarse «lockdown» o cuarentena, sino encarcelamiento abusivo y forzoso) como nunca en toda su historia. Las grandes multinacionales, el capital internacional, los bancos, seguros de sus ganancias astronómicas, están comprando a precio de saldo TODO. Mientras, hoteles, pequeñas actividades, emprendedores y negocios no están reabriendo, se están suicidando o cayendo en bancarrota. Las multinacionales, los bancos y Silicon Valley están haciendo ganancias y negocios que nunca podrían haber hecho si no en una situación de tal género. Se dice que las fronteras han estado cerradas y entonces el liberalismo ha sufrido un retroceso. ¡Falso! Las fronteras han sido cerradas para los ciudadanos europeos, pero, ciertamente, no para las ONG's y sus desembarcos, que se han cuadruplicado en estos meses, o bien para las mercancías del mundialismo (hemos puesto el ejemplo de Amazon, pero los ejemplos son muchos, véase la nota para profundizar) o por el capitalismo financiero que ha hecho negocios de oro en estos tres meses aumentando el hambre, la desocupación, la desesperación y aumentando las desigualdades sociales. 

El Covid es un fraude, comparable al 9/11. Un evento inexistente, planificado y preconizado: véase el Evento 201, el coronavirus imaginario en el centro de simulación del Evento 201, acontecido con la colaboración entre el John Hopkins Center of Health Security, el World Economic Forum y el Bill and Melinda Gates Foundation, se llamaba CAPS, e comenzó con los cerdos en Brasil antes de difundirse por todo el mundo; o véase Bill Gates ID2020. Números falsos, muertos inexistentes, espectacularización de todo (véanse los camiones militares en Bérgamo), problema inexistente, soluciones deseadas. Es el «11 de septiembre» del 2020. Un nuevo 9/11 estadounidense, pero esta vez con la complicidad (o la ayuda) China. La OMS, medio, artífice y ejecutora de esta mentira global, es un organismo con dirección política China y financiación estadounidense (se pronuncia Bill Gates, pero se lee Rockefeller y todo el sistema financiero estadounidense anexado... Ya el abuelo de Bill Gates trabajaba para los Rockefeller). 

Aquello que se cree que es un «aprovecharse de una situación» es en realidad un extraer beneficio de un evento planificado desde el inicio, como para el 9/11. Esta es una aceleración del mundialismo, del liberalismo, del control global, de la imposición de las tecnologías como medio de control social y despersonalización. Agamben ha desarrollado ampliamente algunos de estos aspectos. Se trata de un cambio antropológico y social, un ataque a la humanidad. Pensar que solo se trata de un aprovechamiento deriva del hecho de que no se pone en cuestión el engaño en la fuente, quiere decir creer que realmente China pensaba tener un virus letal en casa y que no haya montado un circo, quiere decir creer que la OMS (agencia ONU) es una agencia imparcial e independiente y que sus declaraciones (además siempre confusas y contradictorias) sean fruto de la honestidad: es famosa la frase «China solo podía perdernos, si lo dice China, si la cuarentena la ha aconsejado China, si China denuncia la presencia de un virus quiere decir que es verdad». Si se acepta la narrativa de que existe un virus más o menos asesino, se hace más difícil entender que las consecuencias eran deseadas y previstas. 

Reseña: Iglesia y Masonería. Las dos ciudades

Iglesia y Masonería

Las dos ciudades

Alberto Bárcena

2017

978-8494210792

San Román

320

★★★★☆


Hacía tiempo que queríamos hablar de la masonería, pero al ser un tema tan complejo, con una bibliografía tan amplia, no habíamos encontrado la oportunidad para enfocar el problema de las sociedades secretas, y especialmente aquellas que, por sus objetivos y fines, han llegado a tener una influencia fundamental en la historia de los últimos siglos, una influencia nefasta en todos los casos.

Iglesia y masonería. Las dos ciudades, de Alberto Bárcena, nos ofrece un retrato de la Masonería en el devenir de los últimos siglos, desde la fecha oficial de su fundación, en 1717 en Londres y vinculada a la dinastía de los Hannover, aunque advirtiendo que debemos atender a la propia ruptura interna del Cristianismo con la reforma protestante y sus posteriores derivaciones un par de siglos antes. Y no se trata de las guerras de religiones que se extenderán hasta la Paz de Aquisgrán de 1648, sino de una lucha soterrada, invisible y no oficial que se extiende hasta nuestros días. Y frente a esta Masonería, que irá adquiriendo un poder creciente en la esfera de lo público, pero sin disolver por ello sus ligámenes con lo oculto y secreto, llegando a decidir acciones de gobierno decisivas, derrocamientos de reyes y políticas concretas, especialmente en lo que se refiere a la Iglesia, su gran némesis y adversaria a lo largo de tres siglos, por su parte, no dejará de condenar a la Masonería en sucesivos manifiestos doctrinales desde prácticamente su nacimiento, con Clemente XII y su encíclica In Eminenti (1738) en la que condena explícitamente a la secta y prohíbe a los católicos su militancia en ella bajo pena de excomunión. De esta manera inicia una tradición de anatemas que se mantendrá ininterrumpida hasta 1983, fecha en la que se registra la última condena a la Masonería, concretamente en Quaesitum Est, un documento desarrollado por la Sagrada Congregación para la doctrina de la Fe, en la que que figura como prefecto y principal promotor del texto el entonces cardenal Ratzinger, futuro Benedicto XVI. 

Reseña: Imperiofobia y leyenda negra de Mª Elvira Roca Barea

Imperiofobia y leyenda negra

Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español

Mª Elvira Roca Barea

2020 (5ª Ed.)

978-8417151430

Siruela

488

★★★★★


Imperiofobia y leyenda negra de Mª Elvira Roca Barea es una de las obras más controvertidas de los últimos años. Desde su publicación original, en su primera edición, en el año 2016,el exitoso trabajo de la investigadora, ensayista y filóloga se ha visto sometido a furibundas invectivas e intentos de «refutación» por parte de un buen número de detractores, en algunos casos, como Arturo Pérez Reverte, por una cuestión más personal, pues aparece mencionado en la obra como uno de los más firmes sostenedores de la leyenda negra antiespañola a través de sus obras, o bien por cuestiones ideológicas, como ha sucedido con José Luis Villacañas, donde el catálogo de insultos y zafiedades entremezcladas con falsedades históricas envueltas en un barniz ideológico muy particular, ha contribuido a dar la razón a las tesis fundamentales con las que la autora vertebra su obra.

Posiblemente las polémicas que hemos visto reflejadas en la prensa a través de entrevistas, y el uso de determinados cenáculos mediáticos para atacar a Mª Elvira Roca, puedan resultar interesantes, especialmente en la medida que retrata la vigencia de la leyenda negra, y cómo cierto sector de la intelectualidad española sigue adoptándola por sistema, con el único fin de degradar la visión de nuestra historia y aminorar el valor de nuestros logros y hazañas históricas, especialmente en lo que se refiere al Imperio Español, con todos sus avatares, positivos y negativos, para perpetuar el complejo de inferioridad y de culpa que, como bien señala nuestra autora, comienza a forjarse en el siglo XVIII con la Ilustración y el debilitamiento del proyecto imperial en Hispanoamérica.

Reseña: Miradas a los mundos antiguos, de Frithjof Schuon

Miradas a los mundos antiguos

Frithjof Schuon

2004

978-8476518410

José J. Olañeta

173

★★★★☆


Miradas a los mundos antiguos de Frithjof Schuon (1907-1998) es una obra «sencilla» y de «fácil» lectura si la comparamos con otros escritos suyos, y más teniendo en cuenta la complejidad del pensamiento del autor y lo prolífico de su actividad. Afortunadamente, el editor mallorquín Olañeta ha tenido a bien de publicar a lo largo de las últimas décadas un buen número de títulos del autor tradicionalista suizo. En esta obra en particular, se abordan grandes temas de naturaleza espiritual, religiosa, metafísica y cosmológica que forman parte de la Sophia Perennis y que responden a grandes cuestiones acerca de la existencia y sentido de la vida humana. 

La obra plantea una dicotomía permanente entre el hombre antiguo, o el hombre de la tradición, en relación al hombre moderno, respecto al cual se encuentra en continua antítesis. Los pueblos antiguos siempre estuvieron vinculados a los orígenes, a un centro y a unas raíces, a las que se remite constantemente cualquiera de sus creaciones y les aporta la forma, aquella expresión peculiar y particular que define pueblos o culturas en su devenir histórico. En su itinerario o transitar por la historia estas referencias aluden siempre a unos orígenes de mayor pureza, a la imagen arquetípica del Paraíso perdido y la sede primordial. En el mundo antiguo la idea de jerarquía emanada desde lo Alto, como depositaria de orden, estabilidad y equilibrio, que hallaba su principio y su legitimidad final en un orden divino superior, era una tendencia aplicable a todos los pueblos y tenía un carácter universal. Es la característica que más define el antagonismo respecto al mundo del presente, donde toda organización social, tanto a nivel de creencias como en otros órdenes de la vida comunitaria, se definen por valores profanos y mercantiles, incomprensibles para cualquier civilización tradicional. No obstante se da un problema de subjetividad que cita Schuon, y que, en virtud de esa particularidad que cada pueblo reivindica sobre sus tradiciones y herencia propia, hace que se pierde una perspectiva más amplia del fenómeno metafísico en su integridad.

En el caso particular del orden cristiano occidental Schuon pone el acento sobre la confrontación entre los poderes temporales y espirituales, detentados respectivamente por el Emperador y el Papa, y que tantas disputas y motivos de ruptura provocó en la sociedad medieval con el ya conocido conflicto de las investiduras entre la Iglesia y el Sacro-Imperio, y que para Frithjof Schuon implica un desequilibrio claro en las atribuciones de poder en el caso del Emperador, que dado su origen precristiano y en cierta medida celestial, no tiene únicamente atribuciones dentro del plano temporal puramente político, «invadiendo» de alguna forma prerrogativas que le corresponden al Papa. En cualquier caso, en el ejercicio del poder intervienen hombres, que son, al fin y al cabo, humanos con sus limitaciones, con sus pasiones e intereses, que siempre amenazan con la degeneración en lo infrahumano. En cualquier caso, para el mundo tradicional situarse en el tiempo y en el espacio implica que al colocarse en el plano de la cosmogonía y la escatología es inevitable la búsqueda de la perfección de los orígenes. Esa pureza de los orígenes, eterno reflejo de la ortodoxia, es la que con el descenso de los tiempos, ha obligado a exteriorizar a «exoterizar» los contenidos de la tradición más esotéricos, aunque en este sentido podríamos mencionar la regresión de las castas evoliana, que nos habla del descenso de los tiempos, y la materialización progresiva de contenidos metafísicos primordiales en función de la preeminencia de una casta sobre las demás.