Las manifestaciones culturales y folclóricas en Aragón



Tradición hispánica y aragonesa

En nuestra última novedad bibliográfica, «La tradición hispánica: costumbres y creencias en Aragón» de Cristóbal Parra Ruiz la cual anunciamos recientemente, nos hemos interesado por el ámbito de la tradición en sus aspectos más folclóricos y cotidianos, en aquellos que nos remiten a un pasado vivo y latente que ha impregnado nuestras formas de vida desde tiempos inmemoriales hasta el mismo presente. Muchas de nuestras costumbres heredadas, aquellas que vimos realizar a nuestros padres o abuelos han tenido una continuidad en el presente, ya sea a través de aspectos tan básicos y cotidianos como cierto ritual asociado a festividades o incluso a la hora de comer o en cualquier otro ámbito de la vida diaria.

Éstas son formas que pasan desapercibidas a nuestros ojos y a los de aquellos que nos rodean. La creencia, la superstición y las costumbres son una parte esencial de nuestra existencia, ellas son las que marcan una particularidad, un rasgo distintivo o una cualidad específica, diferencian a unas comunidades humanas de otras y nos ofrecen un mosaico de riqueza y pluralidad que viene a marcar el excepcional hecho de la cultura, y las distintas formas que, desde distintos puntos de la geografía, ya sea la nuestra, la que corresponde a nuestros pueblos ibéricos, a Europa o a cualquier otra latitud del mundo, caracteriza.

España y los pueblos que la integran, empezando por aquel aragonés —motivo principal de la obra que presentamos— participan en un fondo de costumbres, tradiciones y creencias que cuenta con una fuente común. Se trata de una base que, fruto del peculiar desarrollo histórico de nuestro territorio, de las diferentes vicisitudes a las que se ha visto expuesto, ha desplegado una serie de características muy marcadas, y que bajo creencias de origen precristiano en un principio y, posteriormente, al abrigo del cristianismo han proliferado en distintas áreas rurales, que es donde, al fin y al cabo, debemos radicar la génesis y desarrollo de cualquier tradición.

El significado de la tradición

Igualmente, toda tradición tiene sus propios vehículos de expresión, aquellos momentos en los que la creencia, el ritual y la representación de los mismos alcanza su apogeo, su clímax, y para ello necesita de un vehículo adecuado de expresión: las fiestas. Se trata de esos momentos en los que se estrechan o se renuevan los vínculos entre los integrantes de la Comunidad. Aquellos individuos con raíces comunes, con una experiencia y un pasado conjuntamente vivido, fortalecen su propia unión como pueblo y, al mismo tiempo, fortalecen los lazos que los ligan al tiempo ancestral. No en vano la idea de toda Tradición, y en los ámbitos más folclóricos y populacheros no es una excepción, en su acepción etimológica viene del latín tradere, que no significa otra cosa que transmitir. Al igual que en las antiguas familias romanas el fuego sagrado que representaba a toda la parentela debía mantenerse prendido, avivando la llama, la Tradición también depende de ese principio de regeneración que preserve su vigencia.

La Tradición como tal representa una necesidad muy humana, y es aquella de sentirse cobijado bajo el paraguas protector de una serie de certezas y seguridades. No en vano, en cualquier sistema de vida tradicional, aquel que no participa en la vida comunitaria, a través de sus ritos y creencias es considerado un paria, un «descastado», la mayor desgracia en la que un individuo cualquiera puede caer. Las personas somos gregarias por naturaleza, necesitamos crear un vínculo con nuestros iguales y producto de la vivencia común nace el producto más preciado de toda civilización: la cultura. La Tradición es cultura, en muchas ocasiones designa una forma simbólica, y hasta cierta forma codificada, de entender nuestro pasado, de sacralizarlo y perpetuarlo. Al fin y al cabo, toda Tradición es el producto del mismo devenir humano, de las experiencias vividas por parte de grupos humanos afines.

De este modo la Tradición es uno de los grandes triunfos de la civilización, la que preserva su identidad particular y la proyecta hacia el futuro, pero al mismo tiempo los individuos que la integran son sus depositarios. De modo que la Tradición implica una responsabilidad para aquellos que la heredan, las generaciones que van sucediéndose en el tiempo; y es que, como decíamos, Tradición implica transmisión, pero también responsabilidad, aquella de mantener en pie sus mitos, ritos, costumbres, creencias y festividades asociadas. No se puede mirar hacia delante si no se mantiene una línea de continuidad, y un respeto, hacia aquellos que nos precedieron.

No obstante, y es muy oportuno señalarlo, el mundo actual representa una amenaza real y palmaria para todo legado tradicional, para nuestras tradiciones hispánicas, incluida como es obvio aquella aragonesa. Desde el mismo momento en el que el hecho particular, el hecho diferencial, comienza a ser destruido y erosionado, cuando no vilipendiado, la Tradición como tal declina. Declina la Tradición y, con ella, todo un modelo de civilización que se define por distintos aspectos y niveles, porque al margen de aquellos más folclóricos, los que trata la presente obra, tenemos otros más complejos y que hacen referencia a formas de organización social, a concepciones morfológicas de la historia o a ciertos niveles espirituales.

La Tradición frente al mundo moderno

El fenómeno de la globalización, del igualitarismo como un mero hecho ideológico que no respeta el hecho diferencial que caracteriza a las culturas y a las gentes, ha contribuido a destruir los legados tradicionales de los pueblos. Este es un hecho que, desde nuestras páginas, nos hemos dedicado a denunciar sistemáticamente. La globalización representa un modelo de civilización vacío, impersonal y sin alma, marcado por la estandarización, por la producción en cadena, y no solo de productos que se venden por todo el mundo, sino de formas de pensar, de comportarse y de actuar. La máxima indefinición de ese periodo, en el cual vivimos actualmente, es la Posmodernidad, en la que todos los vínculos naturales y atávicos deben ser forzosamente deconstruidos. Esa cualidad de lo inmutable e imperecedero, señal de estabilidad y buen proceder de nuestras comunidades tradicionales, ha dejado paso a lo mutable y perecedero, a la sociedad del devenir de la cual hablaba Julius Evola.

¿Cuál es el futuro que aguarda a todos estos usos y formas de vida tradicionales? ¿Debemos acaso permanecer impasibles a éstos y adoptar las formas de vida globalizadas? ¿Debemos olvidar nuestros orígenes, radicados en el mundo rural, para subsumirnos en la barbarie del proyecto mundialista? Está claro que, aquellos que amamos la Tradición y que consideramos que ésta debe ser preservada en su mayor estado de autenticidad, debemos actuar de forma completamente contraria.

Acerca del autor

Cristóbal Parra Ruiz
En el presente libro nuestro autor, Cristóbal Parra Ruiz, trata de desentrañar aquellos aspectos que caracterizan a esas tradiciones ancestrales, y lo hace bajo la reflexión de las premisas apuntadas anteriormente. Todos aquellos lectores que puedan tener entre sus manos uno de estos ejemplares podrá verse reflejado en su contenido. Todos hemos acudido a las fiestas de nuestros pueblos, hemos celebrado acontecimientos y fechas señaladas que ya celebraban nuestros padres y abuelos, hemos practicado los mismos ritos y nos hemos embebido de sus creencias. La Tradición, en pocas palabras, vive en nosotros. Son hechos inexorables.

El autor de la obra cuenta con una formación y experiencia en el estudio de las tradiciones y el folclore aragonés, su formación académica, como licenciado en filología hispánica y especialización en la rama lingüística, atrajeron tempranamente su interés por cuestiones de orden antropológico, de las tradiciones, la cultura y la lengua aragonesa.

Fue miembro y colaborador activo en la asociación Fablans dedicada al estudio y recuperación de la lengua aragonesa, dando cursos y charlas sobre temática de lengua y literatura aragonesa en diferentes puntos de Aragón. Afición que durante el año 1998 llevó a la práctica en una institución de renombre, siendo becario en el Instituto de Estudios Altoaragoneses, en el proyecto de investigación dedicado al Tresoro d’a luenga aragonesa (Tesoro de la lengua aragonesa) hasta el año 2001, bajo la dirección de Francho Nagore Laín.

Por otra parte ha colaborado, con diversas comunicaciones y la publicación de las mismas, en la I y II Trobada d’estudios e rechiras arredol d’a luenga aragonesa e a suya literatura (Encuentro de estudios e investigación alrededor de la lengua y literatura aragonesas), bajo los títulos «O papel d'as broxas como presonache literario en as obras feitas en aragonés» (El papel de las brujas como personaje literario en las obras realizadas en aragonés) y «Os haikus en a literatura feita en aragonés» (Los haikus en la literatura realizada en aragonés).

Presentación y venta del libro


El próximo lunes 5 de diciembre a las 12:30 horas de la mañana tendrá lugar la presentación de esta obra en la Feria del Libro Aragonés de Monzón.


El libro se puede adquirir a través de Amazon o pidiéndonoslo a nosotros mediante nuestro correo electrónico.