El retorno del mito de Boris Nad


Desde Hipérbola Janus siempre tratamos de ser fieles a nuestro cometido, y además de presentar ideas novedosas y contenidos inéditos en lengua castellana, también queremos presentar al gran público hispano autores cuyas ideas, aportes y puntos de vista puedan resultar interesantes y nos transmitan una visión de las ideas desde un enfoque diferente al habitual. Tal es el caso de Boris Nad, el autor serbio que nos disponemos a presentar en esta ocasión, y que ha tenido a bien colaborar con nosotros en la traducción de su primera obra en castellano: El retorno del mito. La posibilidad de integrar en nuestro catálogo una obra de esta naturaleza, que viene a representar una parte importante del espíritu con el que nació nuestro proyecto editorial, nos llena de gratitud hacia su autor y su excelente predisposición, que ha facilitado mucho el trabajo en la preparación de esta obra.

Boris Nad es un autor con una trayectoria y una experiencia contrastada desde hace muchos años, concretamente desde 1994, cuando publica su primer libro, y es autor de un buen número de obras de carácter ensayístico y literario. Al mismo tiempo vemos unos intereses e inquietudes que se mantienen constantes y como una suerte de hilo conductor a lo largo de toda su trayectoria como escritor; el mito y la historia conforman el bagaje más destacado de su producción literaria, que ya ha sido traducida en multitud de idiomas, entre los que podríamos citar el inglés, ruso, alemán, eslovaco, portugués, griego y, finalmente, también castellano.

El retorno del mito es una obra con un título muy sugerente, que denota un principio, una voluntad y quizás un deseo implícito que, consciente o inconscientemente, nos remite a una parte íntima y profunda de nuestro ser, porque no podemos olvidar que somos el producto de una cadena, de una sucesión de generaciones que en el devenir de los tiempos ha recorrido un camino, un vía, hasta los tiempos presentes. Es evidente que nuestros ancestros tenían otra concepción del tiempo y del espacio, y que el mito cumplía una función esencial para formar y pertrechar el sentido de Comunidad orgánica, y al mismo tiempo era el elemento catalizador de todas las visiones del mundo de esa misma comunidad humana. En este sentido, el retorno del mito nos remite directamente a nuestra propia naturaleza ancestral, a la desnudez del Ser de los orígenes y a una suerte de atavismos que quizás formen parte de nuestra naturaleza latente, de aquella parte no manifestada e inhibida que el actual estado de cosas impide manifestarse. Nuestro autor, Boris Nad, nos desvela el motivo del título del libro y su correlación con el propio contenido con las siguientes palabras:
El mito, para nosotros, excepto en casos especiales de degradación extrema y por la secularización de la tradición y la cultura, no es una ficción de los pueblos primitivos, el producto de la superstición ni un malentendido. Al contrario, se trata de una expresión muy concisa de las más elevadas verdades y principios sagrados, que se «traducen» a un lenguaje específico de la vida mundana, en la medida en que sea prácticamente posible. El mito es la verdad sagrada descrita por el lenguaje popular. Opuesto al mito está la historia. La obra En el Muro del Tiempo del escritor alemán Ernst Jünger transmite la transición del mito a la historia, el momento en que la conciencia mítica descarta [lo] histórico.

La cultura moderna se basa en la desmitologización, que es una especie de persecución de [lo] sagrado de una cultura desacralizada. Sin embargo, los mitos siempre regresan al mundo histórico. [Lo] sagrado, por supuesto, no puede desaparecer. Las fuerzas míticas penetran en lo que llamamos historia, de una u otra manera, incluso en la forma de [la] pseudo-mitología de los tiempos modernos.
Ahora estamos presenciando el colapso del mundo histórico. No somos capaces de considerar todas las implicaciones de estos cambios. Esto no es un retorno simple al tiempo de «prehistoria», sino algo diferente y sin nombre.

El libro «El retorno del mito» abre tales preguntas, y de alguna manera reactualiza el contenido mítico en términos de una cultura aún desacralizada como posmoderna.
La dicotomía Tradición vs Modernidad es un elemento que concurre a lo largo de toda la obra y que cuestiona la validez de los principios que han articulado el desarrollo de la modernidad en los últimos siglos. En este sentido los propios autores de la Tradición nos remiten a una decadencia y degeneración cuyos orígenes no serían precisamente aquellos de 1789, sino que podríamos remontar mucho más atrás en el tiempo, la Edad de Hierro en el caso de Evola o en tiempos más remotos si tomamos como referencia las concepciones cíclicas de la tradición védica. Como Nad nos explica y desarrolla en su magnífica obra, las fuerzas míticas no han sido destruidas o aniquiladas, sino que siguen presentes en el tiempo histórico para manifestarse en el mismo a través de distintas formas. Lo que nos queda claro es que el mito no es una ficción ni representa una suerte de historias fabulosas y legendarias a las que pueblos del pasado escasamente ilustrados se encontraban arraigados, sino que es una fuerza viva y actuante que sirvió de base en la articulación de la Cosmovisión de estos pueblos.

Boris Nad
¿Pero cuáles son los textos que componen la obra? Y aquí creemos donde reside gran parte de la originalidad de la misma, y que Nad nos explica con meridiana claridad con ocasión de una entrevista concedida a un medio alemán
En Serbia, en 2010, se publicó un libro con el mismo título. Este es un libro completo, que contiene más de 300 páginas y es una especie de muestra representativa de mi trabajo literario. El libro The Return of Myth, que acaba de ser publicado en inglés, en Melbourne, por la editorial Manticore Press, es una selección de ese trabajo y algo más que eso. Este libro, que fue creado en cooperación con un editor, es, de hecho, una posible selección que incluye poemas, cuentos y ensayos, todos los géneros a excepción de la novela.

El libro está dividido en tres partes: «El retorno del mito», «Símbolos de la hiperbórea» y «Historias y crónicas».

En este libro cuenta con topografías míticas muy importantes. Algunos capítulos están dedicados a los mitos hiperbóreos, al Este y al Oeste, a la tierra y al océano, al orden y el caos, al lenguaje como el discurso de los seres, el mito y la tradición... Sus actores son, entre otros, héroes y dioses.

[Estos] pueden ser vistos como un síntoma: un síntoma de debilitamiento histórico y fortalecimiento de la conciencia mítica.
También cabe destacar la gran cantidad de fuentes bibliográficas y autores que aparecen referenciados en «El retorno del mito», muchas de ellas desconocidas en lengua castellana, respecto a las cuales Boris Nad nos explica cuales son y la afinidad personal que siente hacia ellas:
La lista es muy larga, por lo que la opción [es] necesariamente arbitraria.
Por ejemplo, los poetas malditos como Novalis y Arthur Rimbaud. Los clásicos rusos, los clásicos de la literatura francesa, como Gustav Flaubert. También hay una poesía épica serbia, que generalmente se atribuye a Filip Visnjic, una especie de Homero serbio. Escritores serbios como Miloš Crnjanski (...).

El autor alemán Ernst Jünger, que también es escritor y pensador. Luego una serie de figuras como René Guénon y Julius Evola, pensadores que ahora pertenecen al ámbito del tradicionalismo.

Después de todo, podemos aprender mucho no solo de [los] buenos, sino también de [menos] menos significativos, por no decir malos escritores: si no es necesario hacerlo...
También conviene destacar el magnífico estudio introductorio que precede a «El retorno del mito», de Solimano Mutti, especialista en Teología y ciencias religiosas, que nos hace una exposición nítida y concisa del significado y función del mito tomando como referencia a Mircea Eliade, el insigne etnólogo e historiador de las religiones de origen rumano. Su lectura nos permite ubicar en su contexto la obra y apreciar lo que apuntábamos anteriormente: la dicotomía existente entre el mito y la historia, entre la tradición y la modernidad, y los fundamentos que separan a estas concepciones de sus opuestos. Sin lugar a dudas es una invitación directa a la lectura del libro y a profundizar en esas relaciones desarmónicas entre la Tradición y la Modernidad, frente al racionalismo individualista y mecanicista que ha pretende extirpar cualquier atisbo de pensamiento mítico del mundo actual y reducirlo todo al puro beneficio económico y al materialismo más burdo, eso cuando el mito no es reducido a lo absurdo o lo grotesco. Son muchos los motivos por los que debemos plantearnos ese «retorno al mito», que al fin y al cabo implica un criterio humanizador, de fidelidad a nuestra naturaleza primordial y, especialmente, otra forma de contemplar el Tiempo y el Espacio, más allá de cualquier categoría lineal y progresista.

Dragoš Kalajić
Del mismo modo, el motivo utilizado para ilustrar la portada de nuestra obra refleja el propio sentido del mito, que es permanentemente actualizado y cuyas categorías son, paradójicamente, inamovibles e inmutables, bajo una muestra del denominado arte realista hiperbóreo del escritor y artista serbio Dragoš Kalajić (1943-2005) y que lleva el título de «La Europa eterna», y que nos remite a mitos, arquetipos y otros elementos propios de nuestra cultura ancestral. No conviene olvidar, como Boris Nad afirma en «El retorno del mito», que al abordar los mitos ancestrales relacionados con la Sede Ártica Primordial de los Hiperbóreos, estamos invocando o reivindicando una parte esencial de los orígenes mismos de la humanidad del presente, porque muchos de esos mitos también han sido compartidos por otras culturas y pueblos no indoeuropeos.

El libro se encuentra ya disponible en formato de papel con encuadernación de tapa blanda, y se puede adquirir o bien a través de Amazon o solicitándolo vía email.