Reseña: Un imperio frente al caos, de Carlos X Blanco

Un imperio frente al caos

Carlos X Blanco

2021

978-8412323610

Eas

142

★★★★★

Reseñamos la tercera obra del profesor y filósofo Carlos X Blanco, Un imperio frente al caos, que consideramos como la más lograda de las reseñadas hasta el momento, y que se encontraría más cerca en sus hipótesis y consideraciones a aquello que defendemos desde Hipérbola Janus. Eduard Alcántara, autor del prólogo y reputado autor y pensador evoliano, también destaca la importancia en los preliminares de aquellos elementos clave que vertebran la esencia de la obra y sirven como hilo conductor. El Imperio y la civilización cristiana aparecen como el modelo ejemplar y el eje de la historia europea, dentro de estas categorías se desarrollan los puntales básicos de la Civilización que históricamente han construido la idea de Europa y sus gentes. Son categorías que entrañan en sí mismas ideas-fuerza frente al caos y desorden posmoderno. Nos hablan de la Civilización del Ser, del Orden, del arraigo y, lo que es fundamental, del encuentro entre lo sensible y lo suprasensible, entre lo material y espiritual. 

Buscar un asidero de valores y principios fuertes, bien pertrechados en las tradiciones orgánicas y en un modelo de civilización que priorice la necesidad de autoafirmación y soberanía de los europeos frente al relativismo y los múltiples frentes de destrucción que nos atenazan es una cuestión de supervivencia. Este modelo de civilización Carlos Blanco la encuentra en el Medievo, en un modelo construido sobre las bases de unas relaciones socioéticas jerárquicas y de lealtades personales que toma la doctrina de Cristo como centro fundamental de su Cosmovisión. Eduard Alcántara nos remite a la doctrina evoliana y nos habla del «hombre fugaz» como el tipo humano predominante en nuestros días, caracterizado por la anestesia moral y la huida e inconsistencia permanente. Y es que, como nos señala de forma reiterada Carlos Blanco, la posmodernidad ha dejado de ser burguesa. 

La Cristiandad medieval y la idea de Imperium son el reflejo de una relación de continuidad entre la Antigüedad con todas sus herencias grecorromanas y latinas que se funden con aquellas celtogermanas para restaurar las vías de contacto entre el macrocosmos y el microcosmos dentro de un orden sagrado, orgánico y tradicional. La máxima expresión del Imperio lo tenemos con el Sacro Imperio Romano Germánico. En nuestro caso particular, en el de España, sus orígenes se encuentran íntimamente vinculados a los del orbe cristiano medieval y representa una continuidad respecto a la herencia clásica de la que ésta era portadora y depositaria, como el elemento hispánico lo es de la Catolicidad, que a su vez aparecen indefectiblemente ligados al Imperio. 

Nuestro autor reivindica la construcción de un nuevo ciclo histórico ascendente para el mundo hispánico a través de una reconstitución de sus antiguos territorios como bloque geopolítico frente a una decrépita, degenerada y mercantilizada UE, para dejar de ser un agregado colonial estadounidense. Para ello habría que buscar ese impulso fáustico, bajo los omnipresentes parámetros del pensamiento spengleriano siempre presentes en la obra de Blanco, que en los comienzos hizo suyo la monarquía asturiana, en los inicios de la Reconquista, para volver a reconstituir el Imperio, cuyo sentido profundo nos remite a la espiritualidad solar, orgánica y viril, aunque, como nos apunta Eduard Alcántara en su prólogo, no estaría exenta de elementos propios del polo lunar y femenino que se han ido manifestando a lo largo de nuestra historia. En este sentido es muy interesante la referencia bibliográfica al escrito póstumo de Jose Antonio Primo de Rivera, Germanos contra bereberes, o La gaita y la lira, donde podemos apreciar trazos de la pugna de ambos polos espirituales, en el devenir histórico hispánico. 

La Modernidad representa el Mal Absoluto, la división y destrucción de los cimientos de la civilización que con tanto esfuerzo y tenacidad construyeron aquellos que nos precedieron. Y la antítesis de este modelo de Civilización lo encontramos en la Cristiandad medieval, que en ningún caso representa un mundo oscuro y bárbaro ni una etapa de transición entre el mundo antiguo y la modernidad. Muy por el contrario, debemos hablar de una nueva civilización que brotó del fermento y detritus de la Antigüedad clásica revalorizando su herencia, fusionando diversos elementos étnicos (celtogermanos y latinos) y sentando las bases para el nacimiento de Europa, en cuya génesis el Cristianismo fue determinante. Esta Europa se gestó bajo una nueva cosmovisión en la que se consideraba una dualidad de poderes (laico y eclesiástico) que alcanzaban su máxima expresión y síntesis bajo el modelo imperial con su idea bicéfala del poder (Estado/Iglesia) con las Cruzadas o la Reconquista como la expresión más pura de su la misión salvífica y civilizadora. Y en este contexto la Hispanidad, forjada en el devenir de los siglos medievales, aparece como el verdadero Katehon, un bastión frente a la modernidad.